Polémica: la FIFA investiga al árbitro Shaun Evans por un presunto saludo asociado a la extrema derecha
El hecho ocurrió durante el encuentro entre Alemania y Curazao, correspondiente al Mundial 2026, cuando las cámaras captaron a Evans realizando un gesto manual que, según los denunciantes, estaría vinculado al simbolismo de grupos neonazis y del supremacismo blanco.

La FIFA ha iniciado un expediente informativo contra el árbitro australiano Shaun Evans, tras la acusación formal de una organización especializada en la lucha contra la discriminación.
La denuncia fue presentada por Fare Network, una entidad que colabora directamente con la FIFA en la prevención del racismo en el fútbol. En su escrito, la organización exige la expulsión inmediata del colegiado del torneo, argumentando que el gesto, ampliamente documentado y difundido en redes sociales, representa un emblema utilizado por corrientes ideológicas radicales.
No obstante, el entorno del árbitro ha rechazado categóricamente la interpretación malintencionada de los hechos. Fuentes cercanas a Evans han ofrecido dos explicaciones alternativas: la primera sugiere que el juez simplemente se estaba rascando el pulgar con los dedos, un acto involuntario sin carga simbólica. La segunda versión apunta a una dinámica lúdica conocida como «el juego del círculo», una broma popular en la que se forma un aro con los dedos para que otro lo mire, una práctica que, según sus defensores, carece de connotaciones políticas o ideológicas.
El dilema de la FIFA: entre el simbolismo y la intención
El organismo rector del fútbol mundial, lejos de aplicar una sanción inmediata, ha optado por abrir una investigación exhaustiva. Esta decisión refleja la complejidad del caso, ya que no se descarta ninguna hipótesis y se busca analizar el contexto integral del episodio, desde la expresión corporal del árbitro hasta el entorno del partido.
El caso adquiere una relevancia particular debido al contexto en el que se desarrolla el Mundial. En los últimos años, la FIFA ha colocado la lucha contra la discriminación y el racismo en el centro de su agenda institucional, lo que convierte a este incidente en una prueba de fuego para la credibilidad de sus políticas.
El espectro de sanciones posibles es amplio: desde el archivo de la causa por falta de pruebas de intencionalidad, hasta la exclusión definitiva del árbitro del certamen. Se espera que la FIFA emita un fallo en los próximos días, en medio de un intenso debate público donde se cruzan las acusaciones de racismo, la defensa de la inocencia y la dificultad de interpretar gestos sin un contexto inequívoco.
