Polémica en el oficialismo: diputada de la LLA admitió que su hijo usa sus pasajes oficiales del Congreso
La declaración, directa y sin matices, encendió cuestionamientos sobre el manejo de fondos públicos en un espacio político que hace de la austeridad una de sus principales banderas.

La diputada salteña Gabriela Flores, integrante de La Libertad Avanza, quedó en el centro de una controversia creciente luego de reconocer públicamente que su hijo utiliza pasajes oficiales destinados a su actividad legislativa para trasladarse a la universidad.
Lejos de tratarse de un malentendido o de una frase sacada de contexto, la propia legisladora profundizó la polémica al intentar justificar la situación. “Los viáticos son para poder movernos”, explicó, antes de agregar que no cuenta con otros ingresos. Sin embargo, lo que buscó ser una defensa terminó reforzando las críticas, al dejar entrever un uso flexible —y discutido— de recursos que deberían estar estrictamente vinculados a la función pública.
El eje del conflicto es claro: los viáticos y pasajes del Congreso tienen como objetivo cubrir gastos derivados de la tarea legislativa, no atender necesidades personales o familiares. La admisión de Flores, en ese sentido, expone una práctica que desdibuja los límites entre lo público y lo privado, generando incomodidad incluso dentro de una dirigencia habituada a moverse en terrenos ambiguos.
La controversia no surge de una investigación ni de filtraciones, sino de una declaración en primera persona que instala dudas difíciles de disipar. Cuando la explicación confirma aquello que debería aclarar, el impacto deja de ser meramente administrativo para transformarse en un problema político de mayor alcance.
El episodio, además, coincide con su reciente salida de la presidencia de la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes, un dato que amplifica el efecto del caso y alimenta interrogantes sobre el contexto en el que se produjo. En un escenario donde el discurso oficial pone el foco en la reducción del gasto estatal, la situación añade una cuota extra de tensión y contradicción.
