Patricia Bullrich marca diferencias internas: “Estoy en desacuerdo con que la Policía haga política”
“Estoy en desacuerdo con que la Policía haga política. No puede aparecer en un acto público o firmando una solicitada de apoyo a un candidato”, sostuvo en diálogo con Radio Rivadavia.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, cuestionó con dureza la decisión del Gobierno bonaerense de iniciar la campaña en la Provincia de Buenos Aires (PBA) con el desplazamiento de agentes policiales, y afirmó que esa estrategia “es muy desleal”.
Las declaraciones se producen en medio de un clima de tensión entre la Nación y la provincia por el uso político de las fuerzas de seguridad, y revelan fisuras en la interna libertaria de cara a la definición de candidaturas. Bullrich advirtió: “Haber comenzado una campaña en PBA echando policías no va. Es muy desleal. No quiero romper las reglas de la Policía Federal para reincorporar a los agentes despedidos”.
Choque político y mensaje interno
Bullrich apuntó contra la estrategia del oficialismo bonaerense, al sugerir que se está utilizando un conflicto institucional para capitalizar políticamente: “Lo que hace el Gobierno es exagerar esto para entrar en un choque, intentando debilitar al candidato (Maximiliano) Bondarenko. Pero más que debilitarlo, lo fortalece, porque lo hace quedar bien delante de sus camaradas”, analizó, marcando que la disputa no solo erosiona la autoridad política, sino que alimenta la narrativa de victimización en sectores policiales.
Consultada sobre su futuro político, Bullrich no cerró la puerta a ser candidata: “Yo estoy a disposición del Presidente. No es un tema cerrado mi candidatura, pero estoy abocada a mi tarea. Si esto sucediera, hay que preocuparse de quién va a ocuparse del Ministerio”. La frase refleja una doble señal: lealtad a Javier Milei, pero también la intención de sostener protagonismo político en un escenario donde las elecciones legislativas y las disputas por la Ciudad de Buenos Aires marcan la agenda.
Internas en la alianza oficialista y riesgos de fragmentación
Bullrich deslizó que busca coherencia territorial en las alianzas: “Habiendo unidad en la provincia de Buenos Aires, la lógica es que se pueda tener una sola mirada en la campaña en la Ciudad. Es coherente buscar alianzas similares en cada lugar del país”. Sin embargo, admitió que no participa en la negociación, lo que evidencia que su rol, aunque central en la gestión, no define por completo la estrategia electoral del espacio libertario.
La ministra también se refirió al episodio que involucró al ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y Tim Ballard, activista contra la trata de personas: “Nosotros tenemos distancia por conductas de él. Ya hablé con Cúneo y lo entendió. Fue una reunión pública, nada más. Ya lo solucionamos”. El comentario busca cerrar un frente que había abierto cuestionamientos sobre los vínculos internacionales del Gobierno y las dinámicas de control interno.
Entre la disciplina institucional y la lógica electoral
Las declaraciones de Bullrich revelan una tensión estructural: el discurso libertario que prioriza “orden” frente a una práctica política que, según la ministra, erosiona la neutralidad de las fuerzas de seguridad. Si bien intenta desmarcarse de la “política con uniforme”, la polémica se da en medio de negociaciones por candidaturas, donde la lealtad institucional queda subordinada a la disputa electoral.
La ministra emerge como un actor que mantiene poder propio: conserva la cartera más sensible del gabinete, proyecta ambiciones políticas y marca límites internos, incluso a costa de incomodar a sectores aliados.
Pero esta jugada conlleva riesgos: tensionar con el oficialismo bonaerense puede profundizar las grietas en la coalición, en un momento donde Milei necesita cohesión para sostener gobernabilidad y evitar fugas hacia un frente federal que ya insinúa aspiraciones presidenciales para 2027.
