26 de abril de 2026

Oscar Zago sobre la causa ANDIS: “Al Gobierno le entró un balazo que lo puede dañar muchísimo”

Esta vez, las críticas provienen desde dentro del propio espacio: el diputado nacional Oscar Zago (MID), exjefe del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara baja, pidió formalmente la conformación de una comisión investigadora en el Congreso y advirtió que el caso “le entró un balazo al Gobierno y lo puede dañar muchísimo”.

El escándalo por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sigue expandiendo sus consecuencias políticas y amenaza con desestabilizar al corazón del oficialismo libertario.

El planteo de Zago resulta particularmente incómodo para la Casa Rosada, porque rompe con la estrategia de contención que hasta ahora había intentado imponer el oficialismo: minimizar los audios de Diego Spagnuolo, reducirlos a una “operación política” y evitar cualquier instancia institucional que amplifique el escándalo.

La exigencia de una comisión investigadora no solo desafía ese blindaje, sino que abre la posibilidad de que el Parlamento se convierta en un escenario de exposición pública de vínculos y contratos que hasta ahora se mantenían en la sombra.

El diputado profundizó además en un aspecto clave: la fuga y el silencio de los protagonistas. “Si uno no está comprometido con nada, no se va, espera a la Policía”, señaló en relación a Spagnuolo y a los dueños de la droguería Suizo Argentina, Jonathan y Emmanuel Kovalivker, hoy bajo la lupa judicial. Esa observación apunta a un elemento que erosiona la defensa oficial: la conducta de los implicados parece más cercana a la de culpables que a la de inocentes.

Zago también abrió fuego contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por haber declarado que la vicepresidenta Victoria Villarruel es “enemiga número uno” del Gobierno, recordando que las conexiones de Spagnuolo alcanzan incluso a José Luis Espert, primer candidato del oficialismo en la provincia de Buenos Aires.

El señalamiento introduce un elemento político de alto voltaje: el escándalo no solo amenaza con socavar la legitimidad del Ejecutivo, sino también con fracturar sus alianzas internas y dinamitar su estrategia electoral.

El legislador advirtió, además, que el Congreso no puede limitarse a investigar la ANDIS o el escándalo del “criptogate $Libra”, sino que debe ampliar su mirada hacia otros episodios críticos, como el caso del fentanilo contaminado que ya dejó cerca de 100 muertos. “Es un Cromañón”, enfatizó, marcando la dimensión de tragedia nacional que podría tener el caso si no se lo encara con seriedad institucional.

La crítica de Zago revela un punto neurálgico: el oficialismo libertario enfrenta por primera vez un escándalo de corrupción que no puede encuadrar únicamente como una conspiración externa. La fractura discursiva se vuelve evidente cuando dirigentes que fueron parte del núcleo duro del espacio ahora reclaman transparencia, investigación y responsabilidades políticas.

En términos analíticos, lo que Zago plantea no es solo la necesidad de investigar un caso puntual, sino la apertura de una caja de Pandora: auditar la red de contrataciones aceleradas, relaciones con proveedores sospechados y decisiones tomadas bajo la lógica de la urgencia.

El problema para el Gobierno es que, una vez abierto ese proceso, el “balazo” del que habla Zago puede transformarse en una herida de difícil cicatrización: no solo dañar su discurso de ruptura con la casta, sino mostrar que la nueva gestión reproduce —con otros actores— las viejas prácticas de corrupción estructural en el Estado.

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