5 de mayo de 2026

Nueva represión a jubilados: la Policía los atacó con palos y gas pimienta en el Congreso

Una vez más, la Policía Federal y la Gendarmería reprimieron violentamente a jubilados que participaban en la tradicional marcha de los miércoles frente al Congreso Nacional.

Ph: Jaime Olivos

Lejos de garantizar el derecho a la protesta, las fuerzas de seguridad utilizaron palos y gas pimienta para dispersar a los manifestantes, en un operativo que expuso la brutalidad con la que se enfrenta a quienes reclaman mejores condiciones de vida.

El ataque ocurrió pasadas las 18 horas en la intersección de la avenida Entre Ríos y Rivadavia. Según testigos, un grupo de policías motorizados arremetió contra los jubilados con el uso de gas pimienta, con el claro objetivo de impedir que avanzaran. «La Policía Federal lanzó gases para frenar a los manifestantes y evitar que bajaran a la calle. Cuando llegaron a la avenida Entre Ríos, comenzó la represión», informó el periodista Nicolás Munafó.

Desde el móvil de El Diario, otro reportero detalló el accionar policial: «Se desplegó un fuerte operativo para evitar que los jubilados cruzaran la calle y llegaran a Callao. En ese contexto, una oficial intentó detener a un hombre, recibió empujones y, en respuesta, arrojó gas pimienta, aumentando la tensión en la zona».

La imagen de jubilados atacados por fuerzas de seguridad se repite cada semana, en una muestra del trato represivo hacia sectores vulnerables. Mientras los manifestantes exigen una jubilación digna en un contexto de ajuste económico, la respuesta oficial es la violencia.

«La Policía reprime cuando el semáforo está en rojo y deja de reprimir cuando está en verde. No tiene sentido común lo que está pasando», denunció indignado el periodista Julián Guarino.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, la represión a los jubilados se ha convertido en una rutina preocupante que evidencia la falta de voluntad política para escuchar sus reclamos. En lugar de respuestas concretas a la crisis que atraviesan, los adultos mayores reciben golpes y gas lacrimógeno en las calles.

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