“No anden garroneando un viaje para ir a Roma”: Fuerte crítica de una diputada radical
En una intervención que no pasó desapercibida, la diputada radical Danya Tavela lanzó este martes una dura advertencia a sus colegas del Congreso durante la sesión especial para homenajear al papa Francisco: pidió explícitamente que no se envíe ninguna delegación parlamentaria al Vaticano para asistir al funeral del pontífice, y cuestionó los intentos de algunos legisladores de aprovechar la situación para obtener un viaje a expensas del Estado.

«No anden garroneando un viaje para ir a Roma», disparó Tavela desde su banca, en un mensaje directo y sin rodeos que dejó expuesta la interna silenciosa sobre la posibilidad de conformar una comitiva oficial para asistir a las exequias del Papa argentino.
La legisladora de Democracia para Siempre le pidió al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que mantenga la línea de austeridad que dijo sostener desde que asumió y se abstenga de autorizar el uso de fondos públicos para ese fin. “Me parece que en nombre justamente de ser ejemplares y menos hipócritas, nos ahorremos andar garroneando un viajecito a Roma”, ironizó con crudeza, lo que generó murmullos en el recinto.
Además, Tavela argumentó que el único representante institucional que debería asistir al funeral es el Presidente de la Nación, como máxima autoridad del país. “No es necesario enviar ningún tipo de comisión”, sostuvo.
La diputada había sido una de las primeras en manifestar su pesar por el fallecimiento de Jorge Bergoglio, a través de un mensaje en redes sociales donde destacó su “legado de humildad, justicia social y compromiso con los más vulnerables”. Sin embargo, su postura ahora deja en evidencia una contradicción entre el discurso de homenaje y ciertas prácticas políticas que se repiten ante eventos internacionales de alto perfil.
La intervención de Tavela abre un debate sobre el uso de recursos públicos en un contexto de ajuste económico y demanda de austeridad por parte del Gobierno nacional. Su reclamo no solo apunta a evitar gastos superfluos, sino también a marcar un límite ético sobre cómo se representa al país en el exterior.
