Monseñor García Cuerva: “Una de las enormes tentaciones del hombre hoy es el poder”
García Cuerva alertó que “una de las enormes tentaciones del hombre hoy es el poder”, y cuestionó que “muchos se postran con la corrupción, se postran con el dinero malhabido” e incluso con “el narcotráfico, el tráfico de armas, la destrucción de los demás”.

En su homilía del Primer Domingo de Cuaresma, el arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva, ofreció un mensaje contundente y reflexivo que resonó entre los feligreses y más allá de las puertas de la iglesia.
Durante su sermón, García Cuerva hizo eco de las pruebas que enfrentó Jesús en el desierto, subrayando que estos desafíos se replican en la actualidad. Identificó tres tentaciones contemporáneas que los creyentes deben enfrentar: el consumismo, la búsqueda del poder y la desconfianza en la divinidad.
Esta tríada no solo refleja las luchas internas de los individuos, sino que también pone de manifiesto las dinámicas sociales que alimentan estas tentaciones en una sociedad cada vez más materialista y competitiva.
La primera tentación que mencionó, el consumismo, resuena con la realidad del día a día. “Es la tentación del apego, la tentación de querer reducir todo a pan”, explicó, aludiendo a la urgencia de satisfacer las necesidades inmediatas en una cultura que a menudo valora lo efímero sobre lo espiritual. Este tipo de reflexión invita a los oyentes a cuestionar sus propias prioridades y el impacto que el deseo de posesiones materiales puede tener en su vida espiritual.
El arzobispo también arrojó luz sobre la búsqueda del poder, un fenómeno que, según él, ha llevado a muchos a caer en la corrupción y la avaricia. Esta observación puede interpretarse como una crítica a las estructuras de poder en la sociedad actual, donde el dinero y la influencia se convierten en el eje central de muchas decisiones.
Al mencionar el narcotráfico y el tráfico de armas, García Cuerva no solo hace un llamado a la moralidad individual, sino que también se posiciona en un debate más amplio sobre la ética en la política y la economía.
La tercera tentación, la desconfianza en Dios, toca un punto sensible en la vida espiritual de muchos. Al cuestionar la veracidad de la palabra divina, los creyentes pueden encontrarse en un ciclo de duda que socava su fe. En este sentido, el arzobispo hace un llamado a la comunidad a reafirmar su confianza en Dios, instando a los feligreses a resistir la tentación de la incredulidad.
García Cuerva también profundizó en la naturaleza astuta del demonio, descrito como un “derrotado que actúa como si fuera un vencedor”. Esta imagen resuena con la experiencia cotidiana de muchos que luchan contra sus propias tentaciones, sugiriendo que, aunque el mal ha sido vencido, su influencia aún persiste. La advertencia de no subestimar estas tentaciones es crucial; la metáfora del “perro rabioso” encadenado subraya la necesidad de mantenerse alejado de la seducción del pecado.
Ante esta realidad, el arzobispo enfatizó la importancia de la oración y la fe como herramientas esenciales para enfrentar los desafíos espirituales. Su llamado a recurrir a la Virgen María en momentos de tentación refuerza la idea de que la comunidad debe buscar apoyo en lo divino, creando un sentido de unidad y fortaleza entre los creyentes.
En un mundo donde las distracciones y las tentaciones son constantes, la homilía de Monseñor Jorge García Cuerva sirve como un recordatorio oportuno de la necesidad de introspección, fe y comunidad en la lucha contra las adversidades. Su mensaje resuena más allá de las paredes de la iglesia, invitando a una reflexión profunda en la vida cotidiana de cada individuo.
