25 de junio de 2026

Hay «pingüinos en la cama», la metáfora que Milei y Villarruel homenajean con su relación

Esta vez no hubo risas cómplices entre Milei y Villarruel para disimular la distancia que los separa. Tal vez porque no había un tanque de guerra al cual subir para mostrarse juntos. Solo un frío saludo, una mueca bonita infiltrada en una relación rota, antes del discurso en la Exposición Rural y ambos se fueron por su lado.

La expectativa estaba puesta en saber qué pasaría cuando el presidente libertario y su vice se reencontrarán después de las diferencias públicas entre ambos por el tratamiento del conflicto con Francia, originado por los cánticos racistas de los jugadores de la selección argentina en los festejos de la Copa América.

Milei llegó solo, montado en un vehículo oficial para ser el blanco de los aplausos de los asistentes, arengados por el locutor, y comenzó a repartir besos, apretones de mano y abrazos a sus íntimos y funcionarios.

Villarruel ya estaba en la primera fila del palco. Milei saludó a todo el gabinete presente y Villarruel “ligó” un beso en la seguidilla de saludos y nada más. Ni una palabra para el presidente viajero. Ni una felicitación, ni siquiera una frase de “bienvenido al país”.

El reencuentro entre las máximas autoridades del país fue tan frío que no pasó desapercibido para quienes hablan de una relación deteriorada y hay quienes dicen que Javo, se detuvo más tiempo para abrazar y besar a la periodista militante Cristina Pérez que no precisamente quería preguntar, sino solamente saludarlo con afecto entrañable.

La división entre ambos fue ocasionada por la forma de abordar el conflicto que derivó del video compartido por Enzo Fernández en donde los jugadores argentinos cantaban una canción con connotaciones racistas contra la selección francesa.

Ante la multiplicación de las críticas y los repudios oficiales desde Francia, Villarruel había publicado en su cuenta de X que “ningún país colonialista nos va a amedrentar por una canción de cancha ni por decir las verdades que no se quieren admitir”, provocando un aumento en la tensión de las relaciones bilaterales entre ambos países.

Los dichos de Villarruel decantaron con el pedido de disculpas que secretaria general de Presidencia, Karina Milei, hizo en la mismísima oficina del embajador francés en Buenos Aires, lo que puso de manifiesto que en Casa Rosada no cayó bien la postura asumida por la titular del Senado.

Es más, el mismo Milei manifestó su molestia asegurando que “no fue un tuit feliz porque a través de una cuestión deportiva no se puede armar un quilombo institucional en términos diplomáticos” y aclaró que “lo arregló Kari”, porque “los franceses estaban enojados”. La novela promete tener entretenidos a los díscolos y seguidores y nuevos episodios con tramas más jugosas porque como si esto fuera una metáfora de la gobernabilidad, los pingüinos llegaron para quedarse.

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