Milei y su cruzada contra la inflación, entre promesas de crecimiento y narrativa de epopeya
Javier Milei apuesta todo al relato de la estabilización exitosa como antesala del crecimiento económico. Sin embargo, el camino hacia 2026 estará atravesado por interrogantes clave: ¿logrará sostener el ajuste sin deteriorar la cohesión social? ¿Habrá inversión real que dinamice la economía? ¿Se podrá desarmar el cepo sin sobresaltos? El tiempo, más que los discursos, será quien finalmente juzgue si la fecha de defunción de la inflación anunciada por el presidente fue una predicción audaz o una expresión de deseo.

En un nuevo capítulo de su gestión disruptiva, el presidente Javier Milei reafirmó este miércoles su visión de refundación económica al anunciar, con tono triunfalista, que «la inflación tiene fecha de defunción: mediados de 2026».
Lo hizo en el marco de la Expo EFI 2025 del Congreso Económico Argentino, donde proclamó el cierre de la etapa de estabilización y dio paso a lo que considera la era del crecimiento. Sus declaraciones, tan enfáticas como polémicas, reflejan no solo una estrategia de comunicación política clara sino también una apuesta económica cargada de riesgos y supuestos optimistas.
El discurso de Milei: entre la épica y la economía
Fiel a su estilo, Milei construyó una narrativa de heroicidad, ubicando su gestión al borde del colapso al asumir, y colocándose a sí mismo como el artífice de una transformación sin precedentes. Comparó la situación heredada con los momentos más críticos de la historia económica argentina —el Rodrigazo de 1975 y la hiperinflación de 1989— y sostuvo que su gobierno no solo evitó el desastre sino que inició un proceso de reformas “ocho veces más grande” que el de Carlos Menem.
Este tipo de comparaciones, sin embargo, pueden resultar discutibles. A pesar de la fuerte baja en la inflación mensual desde los picos de diciembre de 2023, los niveles de pobreza, la caída del consumo y la recesión aún golpean con dureza a vastos sectores sociales. La consolidación fiscal y la emisión cero —pilares del “ajuste” libertario— tienen efectos colaterales cuya sostenibilidad política y social está aún por verse.
La fecha prometida: ¿desinflación garantizada?
Milei asegura que la inflación cesará a mediados de 2026, apoyado en la teoría de los rezagos monetarios, según la cual los efectos de la política monetaria actual se verán reflejados en 18 a 24 meses. Si bien este razonamiento tiene base académica, no contempla del todo la complejidad de la inflación argentina, fuertemente inercial y también dependiente de variables como tarifas, tipo de cambio y expectativas sociales. El “ancla monetaria” funciona en tanto se mantenga la credibilidad del plan y no surjan shocks externos o internos que desestabilicen la economía.
Reformas, relato y gobernabilidad
El presidente volvió a destacar las más de 2.000 reformas estructurales realizadas en sus 500 días de gobierno, en gran parte a través de decretos y la Ley Bases. Sin embargo, muchos de estos cambios aún no han sido implementados plenamente o enfrentan resistencia en el Congreso o en la Justicia. La figura del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue elogiada como clave en la aceleración del ritmo reformista, lo que confirma su creciente centralidad dentro del Ejecutivo.
Milei también aprovechó la ocasión para renovar sus críticas al «cepo cambiario», al que calificó de “herramienta monstruosa”. Aunque muchos economistas coinciden en la necesidad de desarmar el cepo para lograr una economía más abierta, lo cierto es que su eliminación inmediata podría desatar una corrida si no se realiza con respaldo financiero y en un entorno de estabilidad.
Un gobierno que se proclama “el mejor de la historia”
Quizás la frase más provocadora del discurso fue la afirmación de que su gestión es “el mejor gobierno de la historia argentina”. Más allá de lo hiperbólico de la declaración, Milei apunta a consolidar su narrativa de éxito absoluto frente a una oposición aún fragmentada y con una sociedad civil golpeada, pero expectante.
