Milei profundiza su alianza entre religión y mercado: vinculó los Diez Mandamientos con el capitalismo
La combinación entre fe, política y economía se ha convertido en una de las marcas distintivas del discurso presidencial, generando adhesiones entre sus seguidores, pero también cuestionamientos de quienes consideran que las convicciones religiosas y las políticas públicas deberían transitar por carriles separados dentro de una sociedad plural y democrática.

El presidente de la Nación, Javier Milei, volvió a fusionar conceptos religiosos con definiciones económicas al sostener que los principios del capitalismo de libre empresa se encuentran reflejados en los Diez Mandamientos.
La afirmación fue realizada durante el homenaje al 32° aniversario del fallecimiento del líder espiritual judío Menajem Mendel Schneerson, celebrado en el Palacio Libertad.
En un discurso cargado de referencias bíblicas y definiciones ideológicas, el mandatario defendió la propiedad privada como un valor central tanto para la economía de mercado como para la tradición religiosa. Según su interpretación, los mandamientos contienen principios que respaldan la libertad económica y limitan la intervención del Estado en la vida de los ciudadanos.
“Si se confisca la propiedad, desaparecen los incentivos para producir”, sostuvo el Presidente al asociar el precepto «No robarás» con los fundamentos del libre mercado. Del mismo modo, vinculó el mandamiento «No matarás» con el denominado principio de no agresión, uno de los conceptos centrales de la filosofía libertaria que impulsa desde su llegada al poder.
Las declaraciones no pasaron inadvertidas debido a que reflejan una tendencia cada vez más marcada en el discurso presidencial: la utilización de argumentos de carácter espiritual y religioso para respaldar postulados económicos y políticos. Milei mantiene desde hace años una estrecha relación con sectores del judaísmo ortodoxo vinculados al movimiento Jabad Lubavitch, una conexión que se fortaleció durante su carrera política y que incluso lo llevó a visitar la tumba de Schneerson en Nueva York poco después de asumir la Presidencia.
La exposición concluyó con una defensa de los valores morales como condición indispensable para el progreso económico. En ese sentido, el mandatario afirmó que el respeto por la ley divina constituye el camino hacia la prosperidad y la convivencia social.
Advertencia sobre el antisemitismo
Días antes, durante la apertura del plenario de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto, organismo que este año es presidido por Argentina, Milei había centrado su mensaje en la preocupación por el crecimiento del antisemitismo a nivel global.
Lejos de considerar superado el problema, el jefe de Estado advirtió que “el antisemitismo no retrocedió, sino que se reorganizó”, y alertó sobre la persistencia de discursos de odio en distintas regiones del mundo.
Durante su intervención destacó el papel histórico de Argentina como refugio para sobrevivientes del Holocausto, aunque también reconoció una de las páginas más controvertidas del pasado nacional: el ingreso al país de criminales de guerra nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
En ese contexto, el Presidente respaldó la iniciativa impulsada por la Cancillería para ampliar el acceso a documentación vinculada al Holocausto y a la actividad de jerarcas nazis que encontraron refugio en territorio argentino. Según expresó, la apertura de esos archivos representa “una victoria de la verdad sobre el silencio”.
Las declaraciones se producen en un escenario donde el Gobierno busca consolidar una agenda internacional alineada con Israel y los principales organismos dedicados a la memoria del Holocausto, mientras Milei continúa incorporando elementos religiosos a una narrativa política que presenta al libre mercado no solo como una herramienta económica, sino también como una expresión de principios morales y espirituales.
