Milei cerró la campaña de LLA en Rosario: “A partir del domingo va a cambiar en serio la Argentina”
El cierre en Rosario, más que un acto electoral, se presentó como un gesto de resistencia ante la adversidad económica y política. Con la promesa de un “cambio en serio”, Milei apostó a transformar el malestar en respaldo electoral, en un momento en que su liderazgo enfrenta el desafío de sostener el entusiasmo social frente a los costos de su propio programa.

En un clima de fervor político y bajo un fuerte operativo de seguridad, Javier Milei cerró este jueves en Rosario la campaña nacional de La Libertad Avanza de cara a las elecciones legislativas del próximo domingo. Acompañado por miembros de su Gabinete y candidatos de distintas provincias, el Presidente buscó revalidar su proyecto en medio de un contexto de dificultades económicas, tensiones cambiarias y rumores sobre eventuales modificaciones ministeriales.
El discurso, cargado de épica y confrontación, combinó un llamado a la resistencia social con una promesa de transformación inminente. “A partir del domingo va a cambiar en serio la Argentina”, aseguró Milei ante una multitud de seguidores, apelando a un tono de expectativa y redención. La frase, de reminiscencias macristas, se enmarca en una estrategia discursiva que busca mostrar el comienzo de una nueva etapa, aun cuando el Gobierno enfrenta una inflación persistente y una caída del poder adquisitivo.
El mandatario reivindicó su programa de ajuste y liberalización, afirmando que “está atacando de raíz todos los problemas que hundieron a la Argentina en un 60% de pobreza”, y volvió a pedir “aguante” a la ciudadanía. La reiteración de este mensaje refleja la tensión entre el discurso de cambio estructural y la realidad de un malestar social creciente.
Milei también buscó reforzar el componente simbólico de su relato al destacar la elección de Rosario como cierre de campaña, recordando que allí “el general Belgrano creó la bandera argentina”. Con esta referencia histórica, el Presidente intentó ligar su cruzada política con los valores fundacionales de la Nación, en una narrativa que combina patriotismo, sacrificio y ruptura con “la casta”.
En el plano político, el acto funcionó como una reafirmación del núcleo duro libertario, pero también evidenció los límites de su estrategia polarizadora. Mientras los simpatizantes coreaban consignas a favor del mandatario, a pocos metros se desarrollaba una contramarcha que expresó el descontento con la gestión. Esta coexistencia de entusiasmo y rechazo simboliza el clima social fragmentado que acompaña a Milei a menos de un año de su llegada al poder.
