Milei acusó a Paolo Rocca de conspirar y profundiza la grieta con el poder industrial
Más allá del cruce personal, la disputa revela una discusión estructural que atraviesa a la Argentina: hasta dónde debe llegar la apertura al mercado global y qué rol le cabe al Estado en la protección de la industria local. En ese debate, el Presidente parece decidido a confrontar incluso con sectores históricos del poder económico, aun a costa de tensar la relación con actores clave para inversiones estratégicas.

El enfrentamiento entre el presidente Javier Milei y uno de los empresarios más influyentes del país sumó un nuevo capítulo y dejó al descubierto una tensión más profunda: el choque entre el modelo de apertura económica del Gobierno y la defensa de la industria nacional.
Por tercer día consecutivo, el mandatario volvió a apuntar públicamente contra Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, a quien sectores libertarios califican como un actor que habría apostado por la caída del actual gobierno tras el revés electoral sufrido en la provincia de Buenos Aires a comienzos de septiembre.
Esta vez, Milei eligió la red social X para amplificar el ataque. Con un escueto “DATO”, el Presidente respaldó un mensaje de un usuario afín al oficialismo que acusaba a Rocca de “jugar all in” contra el Gobierno y lo instaba a retirarse de la escena pública. El tono, personal y descalificador, no fue un hecho aislado sino parte de una ofensiva discursiva sostenida desde el núcleo duro libertario.
El trasfondo del conflicto es económico y estratégico. Techint quedó fuera de una licitación clave para proveer caños a un gasoducto de casi 500 kilómetros que unirá Vaca Muerta con Río Negro, una obra central para el proyecto de exportación de gas licuado que impulsa la administración Milei. La adjudicación recayó en una empresa india, decisión avalada por las principales petroleras del país y celebrada por el Gobierno como una muestra de competencia abierta y reducción de costos.
Desde el Grupo Techint reaccionaron con dureza. Rocca anticipó que evalúan presentar un reclamo antidumping, denunció competencia desleal y advirtió que la importación de tubos desde India afecta directamente al empleo industrial y a la producción local. “El debate de fondo es qué país queremos ser”, señalaron desde la compañía, al plantear una disyuntiva entre un modelo de desarrollo con valor agregado nacional y otro basado en la primarización de la economía.
El Gobierno, en cambio, cerró filas en defensa de la apertura. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo que priorizar proveedores locales más caros reduce la rentabilidad de los proyectos, desalienta inversiones y termina impactando negativamente en el empleo y las exportaciones. También cuestionó el esquema de “compre nacional”, eliminado por la actual gestión, al considerarlo una distorsión que encarece costos y limita la competencia.
Lejos de moderar el tono, Milei trasladó el mensaje a un escenario político-cultural. Durante su participación en el Derecha Fest en Mar del Plata, lanzó una advertencia generalizada contra empresarios que, según su visión, pretenden imponer sus intereses mediante vínculos con el Estado: “Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado”, afirmó, en un discurso que fue leído como una nueva alusión a Rocca.
En paralelo, el aparato comunicacional libertario en redes sociales reforzó el ataque, intentando vincular al empresario con figuras del kirchnerismo como Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. La estrategia apunta a ubicar a Rocca no solo como un adversario económico, sino también como un enemigo político.
