Milei a su hermana: «Quiero agradecer a Karina por acompañarme más allá de las operetas y las injurias»
El evento, que se vio empañado por las quejas de los vecinos y enfrentamientos con militantes en la previa, sirvió como plataforma para que el mandatario ratificara su respaldo incondicional a su familiar.

El presidente Javier Milei eligió el partido de Moreno para el cierre de campaña de su espacio de cara a las elecciones en la provincia de Buenos Aires, en un acto que buscó proyectar fortaleza y unidad, pero que se desarrolló bajo la sombra de la reciente polémica por las denuncias de corrupción que salpican a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El acto, que comenzó con la clásica puesta en escena al son de «Panic Show» y las habituales arengas a la militancia, tuvo su momento más significativo cuando el presidente agradeció públicamente a Karina Milei «por acompañarme más allá de las operetas y las injurias».
Esta declaración no es menor, ya que se produce en un contexto donde la figura de Karina ha sido el epicentro de la controversia por su presunta vinculación con los escándalos en la Agencia Nacional de Discapacidad y un intento de censura judicial para frenar la difusión de audios comprometedores.
El cierre de campaña en Moreno, un distrito históricamente peronista, es un gesto que busca desafiar al poder territorial del peronismo, pero también es una decisión que refleja la necesidad del oficialismo de movilizar a su base de votantes en la provincia, un territorio clave para la consolidación de su proyecto político. Las declaraciones de Milei, al referirse a «operetas e injurias», no solo intentan deslegitimar las denuncias en su contra, sino que también refuerzan la narrativa de un gobierno asediado por «la casta» y los poderes fácticos, un mensaje que ha sido central en su estrategia política desde el inicio.
Sin embargo, el acto no estuvo exento de tensiones. Los reportes de quejas de vecinos y enfrentamientos con militantes en la previa de la llegada del presidente sugieren que la movilización no fue del todo fluida y que la polarización en el distrito es palpable.
Este escenario, sumado a las denuncias de corrupción que persisten, plantea un desafío para la imagen de un gobierno que llegó al poder con la promesa de luchar contra «la casta» y la corrupción. La defensa pública de Karina Milei, en este sentido, puede ser interpretada como un gesto de lealtad familiar, pero también como un movimiento arriesgado que podría comprometer la credibilidad de la administración en su lucha contra la corrupción.
