10 de julio de 2026

La tragedia en Venezuela se profundiza: ya son 3.889 los muertos y crece la presión por fondos para la reconstrucción

La crisis humanitaria provocada por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. El Gobierno elevó este jueves a 3.889 la cifra oficial de víctimas fatales, mientras que el número de heridos se mantiene en 16.740, consolidando al desastre como uno de los episodios sísmicos más devastadores de la historia reciente de América Latina.

El último informe difundido por el Estado Mayor de Campamentos Transitorios y Viviendas, a través del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, refleja el impacto que la tragedia sigue teniendo sobre miles de familias.

Cerca de 17.000 personas perdieron sus hogares y 16.891 damnificados permanecen alojados en 89 refugios temporales, mientras el Estado brinda asistencia a 86.794 familias afectadas por el desastre.

Los daños materiales también son de gran magnitud. Las regiones más castigadas, especialmente el estado de La Guayra y otras zonas del norte y oriente venezolano, registran 856 edificios con daños estructurales, de los cuales 190 colapsaron completamente. A la compleja situación se suma la persistente actividad sísmica: desde los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 se contabilizaron 1.142 réplicas, lo que dificulta las tareas de rescate, evaluación de daños y reconstrucción.

Un operativo de emergencia de gran escala

Frente a la magnitud de la catástrofe, el Gobierno venezolano desplegó un amplio operativo de asistencia que incluye la participación de organismos nacionales e internacionales.

Entre los recursos movilizados se destacan:

30.076 efectivos de las fuerzas de seguridad y militares, encargados de garantizar el orden y la distribución de ayuda.
3.931 rescatistas internacionales, enviados por países aliados y organismos humanitarios.
29.344 voluntarios civiles, que colaboran en la remoción de escombros y la asistencia a los damnificados.

Hasta el momento, las autoridades informaron que fueron rescatadas 6.462 personas y distribuidas más de 9.600 toneladas de alimentos, además de agua potable, medicamentos e insumos esenciales para atender la emergencia.

Caracas reclama a la ONU la liberación de fondos

En paralelo a las tareas de asistencia, el Gobierno venezolano intensificó sus gestiones diplomáticas para obtener recursos destinados a la reconstrucción del país. El canciller Yván Gil solicitó ante la Organización de las Naciones Unidas la liberación de los fondos soberanos retenidos al Estado venezolano, al considerar que son indispensables para afrontar la recuperación de las zonas devastadas.

Según explicó el funcionario, esos recursos permitirían financiar la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura pública, además de contribuir a restablecer las condiciones de vida de las miles de personas afectadas por los terremotos.

El planteo fue presentado durante una reunión encabezada por el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, en la que también se analizaron las acciones de cooperación internacional para responder a la emergencia.

Mientras avanzan las inspecciones técnicas para determinar qué estructuras podrán ser recuperadas y cuáles deberán demolerse, las autoridades reconocen que la reconstrucción demandará inversiones de gran magnitud y podría extenderse durante varios años.

La persistencia de las réplicas, los daños en los servicios básicos y la destrucción de barrios enteros mantienen al país frente a uno de los mayores desafíos humanitarios y de infraestructura de las últimas décadas.

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