La suba de los combustibles golpea el consumo y expone el deterioro del poder de compra
La retracción en las ventas de combustibles se suma así a otros indicadores de enfriamiento del mercado interno y expone las dificultades que enfrenta el consumo masivo en medio del actual proceso de ajuste económico.

El mercado de combustibles atraviesa una nueva señal de enfriamiento económico. Durante abril, las ventas en estaciones de servicio volvieron a retroceder y acumularon su tercer mes consecutivo en baja, en un contexto atravesado por el aumento sostenido de los precios en surtidores y la pérdida de capacidad de consumo de los hogares.
De acuerdo con datos relevados a partir de información oficial de la Secretaría de Energía, el volumen total comercializado en abril alcanzó los 1,33 millones de metros cúbicos, lo que representó una caída interanual del 2,38% y un retroceso cercano al 2% respecto de marzo.
La tendencia preocupa al sector porque refleja un cambio de comportamiento en los consumidores, que comenzaron a restringir gastos vinculados a la movilidad cotidiana. En muchas estaciones de servicio ya se observa una modalidad cada vez más frecuente: cargas por montos fijos y reducción de litros consumidos para poder sostener otros gastos básicos.
El aumento acumulado de los combustibles durante el último año llevó a que Argentina pase a tener valores medidos en dólares entre los más elevados de la región, situación que impacta directamente sobre trabajadores, transportistas y pequeñas actividades económicas dependientes del uso diario de vehículos.
El deterioro del consumo también dejó diferencias marcadas entre segmentos. Mientras la nafta súper y el diésel común registraron fuertes bajas, los combustibles premium mostraron un leve crecimiento. Analistas del sector explican este fenómeno por las promociones y descuentos aplicados por algunas petroleras, que redujeron la brecha de precios entre ambas categorías y modificaron hábitos de carga entre ciertos usuarios.
En términos empresariales, YPF fue la única petrolera que logró incrementar sus ventas durante abril, mientras que compañías privadas como Shell, Axion y Puma Energy registraron retrocesos significativos. El desempeño de la empresa estatal se explica, en parte, por una política comercial más agresiva y por su fuerte presencia territorial en el mercado.
La caída del consumo no solo afecta a las petroleras, sino también a las estaciones de servicio, que comenzaron a implementar recortes operativos para sostener rentabilidad. En distintos puntos del país ya se redujeron horarios nocturnos y se reforzaron medidas de ajuste para enfrentar el aumento de costos y la menor circulación.
Aunque el Gobierno sostiene que la desaceleración inflacionaria permitirá una recuperación gradual del poder adquisitivo, los números del sector muestran que el impacto de los aumentos todavía condiciona el consumo cotidiano. Para empresarios y expendedores, el escenario hacia los próximos meses dependerá de una combinación compleja: evolución salarial, estabilidad de precios y capacidad real de recuperación económica.
