3 de mayo de 2026

La salida de Lavagna del INDEC expone diferencias internas y retrasa la actualización del índice de inflación

La renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dejó al descubierto una diferencia de criterios dentro del Gobierno sobre el momento adecuado para modificar la metodología de medición de la inflación.

Tras la salida de Lavagna, el ministro de Economía Luis Caputo, confirmó que la implementación de la nueva fórmula será postergada, en línea con la estrategia oficial de priorizar la consolidación del proceso de desinflación antes de introducir cambios técnicos sensibles.

En declaraciones a Radio Rivadavia, Caputo explicó que Lavagna impulsaba aplicar de manera inmediata la nueva metodología, mientras que el Presidente y el equipo económico consideraban que una modificación en el índice debía realizarse una vez estabilizada la tendencia descendente de los precios. Según el ministro, el desacuerdo no estuvo vinculado a cuestionamientos personales ni políticos, sino a una diferencia de timing en un contexto macroeconómico todavía frágil.

Desde el Palacio de Hacienda buscaron transmitir continuidad institucional y minimizar el impacto de la renuncia. Caputo subrayó que Lavagna dejó el cargo en buenos términos y reiteró que la inflación continuará bajando y convergerá gradualmente hacia niveles internacionales, aun sin cambios inmediatos en la fórmula de medición.

En ese marco, el Gobierno designó como reemplazante a Pedro Lines, hasta ahora director técnico del INDEC. Caputo destacó su perfil técnico y su trayectoria profesional, remarcando su alejamiento del organismo durante los años en que pesaban sospechas de manipulación de estadísticas oficiales, como una señal de credibilidad y autonomía profesional.

La designación de Lines apunta a garantizar continuidad operativa en el organismo estadístico y sostener la confianza en los datos oficiales, en un momento en que la medición de la inflación se mantiene como un eje central del debate económico y político. La postergación de la nueva metodología sugiere que el Gobierno busca evitar ruidos adicionales en un indicador clave, aun a costa de demorar una actualización técnica largamente discutida por especialistas.

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