La nueva tolerancia en el Siglo XXI tiene una perspectiva intolerante bien definida
Un concepto poco conocido y mucho menos usado en los debates por las ideologías actuales, es la denominada «Nueva Tolerancia». ¿Qué es? ¿Cómo afecta las relaciones humanas? En esta entrega, el profesor Andrés Martínez, realiza un aporte con enfoque bíblico para echar luz a una idea cuyos postulados tienen más matices de intolerancia que de una nueva forma de aceptación.

En las primeras líneas del libro “La Nueva Tolerancia” de Johs McDowell y Bob Hostetler, los autores describen una exquisita ficción, congruente con el tema que intentaré sensibilizar a través de la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo y con fundamento bíblico en cuestión.
“Los Borgs. Medio-humanos, medio-máquinas. Una raza altamente avanzada de depredadores. Atacan sin misericordia y asimilan sus víctimas en «el Colectivo», una mentalidad de grupo en la cual todo pensamiento, acción y personalidad individual se pierden. Los Borgs no coexisten con otras formas de vidas y culturas. Destruyen cualquier individuo o mundo inferior que encuentran, y asimilan todos los otros. No tienen conciencia. Ni ética. Y no se detendrán hasta que hayan destruido o asimilado a todos sus enemigos. Por supuesto que los Borgs son ficticios, la creación ingeniosa de las mentes tras la popular serie de televisión y cine Star Trek. Pero los Borgs tienen un equivalente en la cultura contemporánea. Hay grandes posibilidades de que ya hayan infectado su comunidad, sus escuelas, su iglesia —y hasta sus lJos. Quizás ya está socavando su fe y su testimonio. Y, si no lo ha hecho ya, pronto comenzará a influir e infectar a los que usted más ama. Y no se detendrá hasta que usted y su familia estén totalmente asimilados. Esta verdadera amenaza se llama «nueva tolerancia», una frase sencilla que describe una compleja doctrina moderna”[1]
La doctrina de la Nueva Tolerancia, va más allá de un significado de diccionario, porque se define como la capacidad de «reconocer y respetar las prácticas, creencias de otros, aún sin compartirlas,» y «soportar o permitir con alguien o algo que particularmente no nos gusta”.
Y precisamente, estas peculiares actitudes, son las mismas que en la Biblia, el Apóstol Pablo señaló y calificó como aceptables respecto al amor entre unos y otros, al decir: “…el amor lo soporta todo”[2]. Pero eso, lamentablemente, no es ya más la perspectiva de la nueva tolerancia. En otros pasajes de la Biblia, encontramos principios elementales para desarrollar la tolerancia conforme a la voluntad del Creador. Por ejemplo, Pablo dice en su epístola a los Romanos: “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres»[3] y agrega: “Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para la gloria de Dios”[4].

Es decir, que sobradas evidencias se describen en las escrituras de cómo los cristianos debemos actuar con otros cristianos y con aquellos que procesan la misma fe y con los demás. De hecho, Pablo remarca a los efesios que su proceder debe ser “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”[5]. La palabra de Dios legitima y respeta el buen accionar entre los seres humanos dejando por sentado que toda buena obra y dadiva proceden de Dios.
La concepción y posterior accionar de la tolerancia tradicional, se ve enmarañada por una versión más novicia de la tolerancia actual. En estos tiempos, la tolerancia ya no es concebida desde el respeto y compromiso mutuo entre individuos para solucionar o tratar determinados conflictos diferenciales, sino que su enfoque se direcciona a que todas las opiniones deben ser iguales. Lo que quiere decir que no hay manera racional de discernir entre ellas. Thomas A. Helmbock define a la nueva tolerancia como las declaraciones de las creencias de cada individuo, su sistema de valores, su estilo de vida y la percepción de la verdad son iguales… No hay jerarquía de la verdad. Tus creencias y mis creencias son iguales, y toda la verdad es relativa[6].
Esto significa, que todos, independientemente de profesar el cristianismo o no, debemos aceptar los hechos, las leyes, las acciones y las enseñanzas de cualquier índole como un bien común para la sociedad en su conjunto. Y por supuesto que esto, no debe ser admitido por el pueblo de Dios como algo digno de imitar, ni mucho menos instaurar una práctica similar o peor en la congregación. Debemos accionar con nuestros hermanos en la fe con plena aceptación de sus capacidades, limitaciones y posibles errores. Nuestra tarea espiritual es que todos lleguemos al conocimiento pleno de Cristo, con bases firmes en el amor, respeto, comprensión, humildad, bondad y solidaridad. Contra tales valores, no debe haber sobornamiento ni atractivo secular que impida ser, como Dios quiere que seamos.
Los nuevos sistemas de valores de la sociedad contemporánea se destacan por ser relativos, pero con un acento imperativo en la hostigarían e intolerancia a la distinción. Por ejemplo, se exige que toda persona avale el matrimonio igualitario como una forma conyugal universal, por otro lado, se compela a una persona a que acepte el aborto como una estrategia propicia para cuidar la salud reproductiva de las mujeres, en detrimento de la vida del niño por nacer. En cuanto a las relaciones personales, las nuevas formas de tolerancia se describen en las plataformas de la agresión y la violencia física, siendo éstos los modos aceptables de blindar la familia y la comunicación entre pares. Encontramos, además, que los disensos son considerados fobias, el descontento es visto como odio, las convicciones son llamadas fanatismos, los credos-oraciones-símbolos cristianos son considerados actos discriminatorios, la segregación selectiva es vista como la justicia, y podríamos enumerar más calificativos que han reemplazado la verdadera tolerancia.

Sin lugar a duda, estamos vivenciando momentos de mucho mancebismos, en donde la cultura se modifica con frecuencia y, a pasos agigantados. Dennis McCallum define a esta volatilidad cultural como «una metamorfosis cultural, transformando cada área de la vida diaria mientras esto se difunde a través de la educación, películas, televisión, y otros medios de difusión»[7]. El interrogante que merece un instante de reflexión, sobre lo expuesto hasta aquí es:
¿Cuánto de todo este modismo de la nueva versión de la tolerancia, está implicándose en nuestras relaciones para con los hermanos en la fe y para con los demás?
Cada uno deberá reconocer el grado de influencia que está ocasionando la nueva perspectiva de la tolerancia en sus vínculos personales, sociales y eclesiales. Mientras tanto, es oportuno fijar la conducta irreprochable, intachable e imitable de Jesús para con sus conterráneos de su época en las palabras mismas del Señor y dejadas en las escrituras para nosotros por Mateo.
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento”[8]
El Señor estaba diciendo en términos sencillos que el amor cristiano implica que; la salud, la felicidad, y crecimiento espiritual de la otra persona, deben ser tan importantes como el suyo propio. El amor jamás pasa por alto la verdad, sino consideremos como Jesús se detuvo junto a un pozo público durante un largo viaje de Galilea a Judea, mientras sus discípulos iban a un pueblo cercano a comprar alimentos. Mientras Jesús estaba sentado junto al pozo, se acercó una mujer… una mujer samaritana. No solamente se consideraba algo escandaloso que un hombre judío hablara a una mujer -que no fuera la esposa o familiar cercano- en público, sino que también los judíos despreciaban a los samaritanos. Sin embargo, Jesús le habló a la mujer, en una demostración de un doble acto de amor de su parte[9].
Jesús no pasó por alto la verdad de su situación, sino que le habló con amor y directamente, tratando el estilo de vida de ella no como un «estilo de vida alterno», sino como un estilo de vida pecaminoso que era destructivo a su salud, felicidad, y bienestar espiritual. El desafío que tenemos como creyentes, es volver a pensar los hechos y actos de Jesús como el claro ejemplo de cómo proceder con los demás, sin desviar la mirada de la verdad, la justicia y la libertad por sobre el amor fraternal.
[1] Johs McDowell y Bob Hostetler. “La nueva tolerancia” Cómo el movimiento cultural amenaza destruirlo a usted, su fe y sus hijos. Ediciones UNILIT. P 9
[2] 1 de Corintios 7:13 Versión Reina Valera 1960
[3] Romanos 12:16, 18 Versión Reina Valera 1960
[4] Romanos 15:7 Versión Reina Valera 1960
[5] Efesios 4:2 Versión Reina Valera 1960
[6] Thomas A. Helmbock, vicepresidente ejecutivo de la fraternidad nacional Lambda Chi Alpha
[7] Dennis McCallum. Cambios en la cultura del siglo XXI.
[8] San Mateo 22:36-38 Versión Reina Valera 1960
[9] San Juan cap. 4. Versión Reina Valera 1960

