La metalurgia profundiza su crisis: la producción volvió a retroceder en abril
La industria metalúrgica atraviesa un escenario cada vez más complejo tras registrar una nueva caída durante abril. Según el último informe de ADIMRA, la actividad del sector disminuyó un 4,3% en comparación con el mismo mes del año pasado y también mostró una baja del 1,3% respecto de marzo. De esta manera, el rubro acumula una retracción del 6,2% en los primeros meses de 2026.

Uno de los indicadores más preocupantes es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que descendió al 40,9%, el registro más bajo de los últimos cuatro años y seis puntos por debajo del observado en abril de 2025.
Esto refleja que gran parte de las plantas industriales trabajan muy por debajo de su potencial, en medio de un contexto marcado por la caída del consumo, la baja demanda y el deterioro de la rentabilidad.
Entre los sectores más afectados se encuentra la fundición, con una fuerte caída interanual del 13,6%. También registraron retrocesos los productos metálicos, el equipamiento médico, los bienes de capital, el equipo eléctrico y las autopartes. En contrapartida, maquinaria agrícola y carrocerías y remolques fueron los únicos segmentos que mostraron crecimiento.
La situación también impactó en las principales provincias industriales del país. Buenos Aires encabezó las bajas, seguida por Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, todas con resultados negativos en la comparación interanual.
Además, el empleo en el sector continúa debilitándose. El nivel de ocupación cayó 2,3% frente al año pasado y mostró una leve baja respecto de febrero, evidenciando las consecuencias de la menor actividad sobre el mercado laboral.
Desde ADIMRA, su presidente Elio Del Re advirtió sobre la gravedad del panorama y señaló que el bajo nivel de utilización de las plantas es una señal alarmante. También afirmó que las empresas metalúrgicas atraviesan una situación delicada, con márgenes cada vez más ajustados y pocas perspectivas de mejora a corto plazo.
El informe se difundió en un contexto en el que distintos sectores industriales continúan alertando sobre las dificultades para reactivar la producción, pese a la desaceleración de la inflación y cierta estabilidad económica. La caída del consumo interno, el costo financiero y el avance de las importaciones figuran entre las principales preocupaciones de la industria nacional.
