8 de junio de 2026

La Justicia confirmó procesamiento de funcionario de Prefectura por espionaje a jueces

Duarte Arredondo está acusado de acceder, utilizando su usuario oficial, a la base de datos de la Dirección Nacional de Migraciones con el fin de obtener información sobre los movimientos migratorios de jueces y fiscales durante la gestión de Mauricio Macri.

La reciente decisión de la Cámara Federal de Casación Penal de confirmar el procesamiento del subprefecto Matías Horacio Duarte Arredondo, ex jefe de la Delegación de Inteligencia Criminal de la Prefectura Naval Argentina, ha arrojado luz sobre un oscuro episodio de espionaje ilegal que involucra a miembros del Poder Judicial.

Esta resolución, que rechazó un recurso interpuesto por la defensa del funcionario, no solo reafirma la gravedad de los delitos de abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público, sino que también sugiere la existencia de un sistema organizado de vigilancia y control que trasciende a la figura individual del acusado.

Esta práctica, que se presenta como un ataque directo a la independencia del Poder Judicial, forma parte de un entramado más amplio que involucra a diversas agencias del Estado, incluyendo la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el Servicio Penitenciario Federal y Gendarmería Nacional.

La resolución de la Sala II del máximo tribunal penal, compuesta por los jueces Alejandro Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Angela E. Ledesma, destaca que la defensa no logró presentar una cuestión federal que justificara la intervención de Casación, lo que refuerza la legitimidad del procesamiento inicial. Además, los magistrados subrayaron que la decisión cuenta con “doble conformidad judicial”, lo que implica que ha sido revisada y validada en instancias anteriores, lo que otorga mayor peso a la acusación.

El caso de Duarte Arredondo se convierte así en un símbolo de los riesgos que enfrenta el sistema judicial cuando se encuentra vulnerado por prácticas de espionaje y abuso de poder. La confirmación del procesamiento también incluye un embargo de cinco millones de pesos sobre sus bienes, lo que refleja la intención del sistema judicial de imponer sanciones no solo penales, sino también patrimoniales, a quienes abusaron de su posición.

Este episodio plantea interrogantes sobre la relación entre los organismos de seguridad y el Poder Judicial en Argentina, así como sobre la necesidad de establecer límites claros a las funciones de inteligencia del Estado, especialmente en un contexto donde la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para el fortalecimiento de la democracia.

A medida que avanza la investigación, será fundamental que se esclarezcan no solo las acciones de Duarte Arredondo, sino también el alcance y la naturaleza de las prácticas de espionaje en las que pudo haber estado involucrado, así como la posible complicidad de otros actores dentro del aparato estatal. La sociedad argentina merece respuestas claras y contundentes que aseguren la integridad de sus instituciones y la protección de los derechos de todos sus ciudadanos.

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