30 de octubre de 2026

La industria metalúrgica de Rosario, en alerta: crecen los despidos y preocupa la pérdida de trabajadores calificados

Frente a este escenario, Gonano reclamó medidas que permitan aliviar la presión tributaria y mejorar las condiciones para producir. La dirigente insistió en que la prioridad es recuperar la actividad industrial y garantizar la continuidad de las empresas, en un contexto donde la incertidumbre económica mantiene en vilo tanto a los empleadores como a los trabajadores.

La industria metalúrgica de Rosario atraviesa una profunda crisis que pone en riesgo numerosos puestos de trabajo. Frente a la caída sostenida de la actividad y las dificultades económicas, las empresas buscan alternativas para reducir sus costos, mientras intentan conservar al personal especializado que necesitarían ante una eventual recuperación del sector.

La presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), Jorgelina Gonano, advirtió que cada vez más compañías recurren a los Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC) y negocian desvinculaciones laborales ante la imposibilidad de sostener sus estructuras productivas sin un nivel suficiente de actividad.

En declaraciones a Radio 2, la dirigente explicó que la situación económica obliga a muchas firmas a tomar decisiones difíciles para evitar un deterioro mayor de sus finanzas. La prolongada retracción industrial, que acumula 46 meses consecutivos de caída, y el uso de apenas el 40% de la capacidad instalada reflejan las dificultades que enfrenta el sector.

Sin embargo, reducir las plantillas no resulta una decisión sencilla. Gonano señaló que las empresas necesitan preservar a sus operarios con experiencia y formación técnica, ya que la escasez de mano de obra calificada podría convertirse en un obstáculo si la actividad comienza a recuperarse.

Perder a esos trabajadores, sostuvo, significaría arriesgar la posibilidad de responder a una futura mejora de la demanda.

La crisis también repercute directamente en los ingresos de los empleados. La titular de la AIM reconoció que los salarios de los operarios no alcanzan para cubrir los gastos mensuales y cuestionó que se responsabilice exclusivamente al costo laboral por las dificultades de las empresas.

Según explicó, los elevados precios de la energía y la presión impositiva representan una carga importante para la producción y complican el cumplimiento de las obligaciones financieras y salariales.

A este panorama se suma la imposibilidad de avanzar con inversiones destinadas a modernizar equipos y procesos. Aunque las empresas cuentan con trabajadores capacitados para incorporar nuevas tecnologías, la falta de recursos y las condiciones económicas actuales dificultan cualquier iniciativa de actualización productiva.

De esta manera, el sector metalúrgico rosarino enfrenta una doble amenaza: la pérdida de puestos de trabajo en el corto plazo y el riesgo de quedarse sin personal especializado cuando llegue el momento de recuperar la producción. La falta de actividad limita la creación de nuevos empleos y debilita la capacidad de las empresas para sostener los existentes.

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