24 de mayo de 2026

La deuda externa supera los u$s305.000 millones y expone la fragilidad estructural del modelo económico argentino

La presencia dominante del FMI refuerza la dependencia de condicionalidades externas, mientras que la fragilidad del sector externo y la falta de generación sostenida de dólares vuelven incierto el horizonte de sostenibilidad financiera.

La deuda externa bruta de Argentina alcanzó en el segundo trimestre de 2025 un récord histórico de u$s305.043 millones, según informó el INDEC.

El incremento de u$s23.783 millones (+8,5%) respecto del trimestre anterior constituye el mayor salto nominal en dos décadas y revela la creciente dependencia del país del financiamiento externo en un contexto de déficit de dólares.

El principal motor de esta escalada fue el endeudamiento del gobierno general, que sumó u$s18.480 millones, de los cuales u$s12.398 millones provienen de un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional. Con ello, la deuda con organismos internacionales trepó a u$s92.964 millones: casi un 60% corresponde al FMI, y el resto se reparte entre el BID, el Banco Mundial y el CAF.

El Banco Central también engrosó su pasivo en u$s2.380 millones por la ampliación de la operación REPO con bancos internacionales, mientras que empresas, hogares y entidades sin fines de lucro aumentaron sus compromisos en u$s2.435 millones. Incluso el sistema financiero en su conjunto, salvo algunas sociedades, amplió levemente su exposición.

Más del 70% de la deuda está nominada en moneda extranjera y con vencimientos a largo plazo, lo que amplifica la vulnerabilidad frente a la volatilidad cambiaria y a eventuales crisis de balanza de pagos. Aunque el ratio deuda externa/exportaciones anuales se ubicó en torno al 300%, el INDEC recordó que este indicador llegó a superar el 400% en los años 2020-2021.

La cifra récord pone en evidencia un círculo problemático: el país acude cada vez más al crédito internacional para cubrir déficits estructurales y la escasez de divisas, pero esa estrategia a su vez incrementa los compromisos futuros y limita la autonomía de la política económica.

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