2 de junio de 2026

La Batalla Cultural de Javier Milei y el auge de la violencia digital en Argentina

En las últimas semanas, el presidente Javier Milei intensificó su discurso sobre la necesidad de que su partido, La Libertad Avanza, desarrolle un programa de “batalla cultural”.

Este enfoque, que se caracteriza por un fuerte posicionamiento antiprogresista, se centra en cuestionar conceptos como la justicia social y la ampliación de derechos para mujeres y disidencias sexuales. Sin embargo, en el ámbito digital, la violencia de ultraderecha estuvo presente desde hace años, mucho antes de la actual gestión, y sus víctimas continúan multiplicándose.

Influencers, periodistas y hasta miembros del propio entramado libertario fueron blanco de violencia verbal, amedrentamientos y amenazas físicas por parte de grupos inorgánicos que se identifican con las figuras de las autodenominadas “fuerzas del cielo”.

Los casos de hostigamiento son numerosos, pero pocos se atreven a denunciarlos públicamente. La militancia radicalizada de ultraderecha en Argentina busca eliminar a sus adversarios comunicacionales y homogeneizar los discursos en redes sociales, un espacio que consideran propio y nativo.

La configuración de algoritmos en plataformas como X (anteriormente Twitter) favorece la difusión de discursos violentos y discriminatorios, mientras que las actividades políticas más tradicionales parecen tener un impacto menor.

Uno de los métodos más destructivos utilizados por estas milicias digitales es el doxeo, que implica la divulgación de información personal de los adversarios, lo que puede llevar a ataques como suplantación de identidad, acoso y amenazas.

Una investigación de la revista Crisis reveló las actividades del grupo KFC (Kiosco, Falopa, Coquita), liderado por Federico Javier Gorga, conocido en redes como Bad Barrani. Este grupo ha sido señalado como responsable de diversas acciones contra quienes critican a Milei y su entorno.

En un nivel superior, Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, se presenta como el “brazo armado” del movimiento, señalando adversarios en sus publicaciones y facilitando ataques sistemáticos a través de cuentas troll.

Los testimonios de las víctimas son alarmantes. Ayelén Romano, conocida en X como @_venusandmars, ha sido objeto de acoso constante desde 2021. En una reciente entrevista, relató cómo su vida se ha visto afectada por amenazas y ataques organizados en línea.

Javier Smaldone, experto en seguridad digital, también ha sido víctima de ataques que han puesto en riesgo la seguridad de su familia. Facundo Iglesia, periodista de la revista Crisis, descubrió que alguien había creado una empresa a su nombre en Miami, lo que evidencia la gravedad de la suplantación de identidad.

A pesar de la creciente violencia, muchos se sienten intimidados y optan por el silencio. Se estima que al menos 40 personas han sido víctimas de estas bandas inorgánicas, aunque el número real podría ser mucho mayor. La estrategia de la ultraderecha ha logrado que muchos se sientan inseguros al alzar la voz y denunciar.

La situación plantea interrogantes sobre la estructura política detrás de esta nueva violencia. La dificultad para rastrear a los agresores y las reglas de convivencia en las redes sociales complican la identificación de los responsables. Muchos de los usuarios troll parecen actuar sin pertenecer a ningún partido u organización, lo que sugiere una comunicación oficial que activa una violencia indirecta y efectiva hacia sus adversarios.

En este contexto, la “batalla cultural” de Milei se entrelaza con un clima de hostigamiento y miedo que afecta a quienes se atreven a cuestionar su gobierno. La lucha por la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos se vuelve más crucial que nunca en un país donde la violencia digital se ha convertido en una herramienta de control y represión.

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