20 de mayo de 2026

Kicillof, Cristina Kirchner y el dilema del desdoblamiento electoral

«Desdoblar o no desdoblar, esa es la cuestión». Esta interrogante, que remite a la famosa frase de Hamlet de Shakespeare, no pertenece al reino de la tragedia literaria, sino que resuena con fuerza en los pasillos de la política argentina.

Por: Sebastián Hadida*

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, enfrenta una disyuntiva clave que podría definir su futuro político y el rumbo del peronismo: adelantar las elecciones provinciales, desvinculándolas de las nacionales, o esperar a que se dé la elección conjunta con el resto del país.

La provincia de Buenos Aires es el epicentro del poder político en Argentina. Allí, en el cuadrilátero electoral, se disputan no solo los intereses de los bonaerenses, sino también el liderazgo del peronismo nacional. Y en este escenario, Kicillof y la ex presidenta Cristina Kirchner, quienes alguna vez compartieron un mismo espacio político, se encuentran en un insólito enfrentamiento. Un conflicto que, hasta hace poco, parecía impensado.

El ascenso de Kicillof y el desafío a la «Jefa»

El salto de Kicillof a la primera fila del kirchnerismo no fue inmediato. Su llegada al corazón del poder político de Cristina Kirchner fue un proceso gradual. En sus primeros años de militancia, Kicillof no se identificaba con el aparato del peronismo. De hecho, su origen en la izquierda universitaria y su recorrido como economista lo hacían parecer un outsider en la estructura del kirchnerismo. Por eso, la etiqueta de “peronista tardío” que Cristina le asignó recientemente, fue un golpe bajo para quien considera que su aporte al proyecto kirchnerista fue fundamental.

No obstante, Cristina Kirchner lo adoptó cuando lo conoció a través de su amigo y militante de la universidad Mariano Recalde, quien lo presentó como un joven prodigio capaz de aportar al proyecto “nacional y popular”. A partir de ahí, Kicillof escaló rápidamente en la estructura del poder. Fue nombrado CEO de Aerolíneas Argentinas en 2009, luego pasó a ser viceministro de Economía, y, finalmente, se consagró como ministro de Economía durante la última etapa del gobierno de Cristina Kirchner.

Kicillof dejó su impronta como el principal artífice de la reestatización de YPF, y se destacó en la lucha contra los “fondos buitre”. Su relación con Cristina Kirchner permaneció intacta, incluso cuando el gobierno de Mauricio Macri asumió en 2015. Fue bajo este respaldo que, en 2019, Kicillof se lanzó como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, logrando la victoria y consolidándose como uno de los principales exponentes del kirchnerismo.

El dilema de la sucesión y la fricción interna

Tras su reelección en 2023, Kicillof sentía que había alcanzado el derecho de liderar el peronismo bonaerense, e incluso de asumir un papel preponderante en el peronismo nacional. La idea de tomar el «bastón de mariscal» parecía ser una consecuencia lógica de su liderazgo. Sin embargo, la relación con Cristina Kirchner no es tan simple como parece. Máximo Kirchner, hijo de la ex presidenta, y la propia Cristina tienen sus propios planes para el futuro del peronismo. Kicillof ha demostrado que no está dispuesto a ser una figura subordinada, como lo fue Alberto Fernández, y busca construir su propio camino.

La fricción aumentó cuando Cristina Kirchner insinuó que Kicillof debería mantenerse como parte del aparato kirchnerista, incluso sugiriendo que podría ser su candidato presidencial en 2027. Kicillof, sin embargo, no tiene interés en convertirse en un «presidente delegado» como lo fue Alberto Fernández. Él respeta a Cristina, pero está decidido a seguir su propia ruta. En este contexto, surge el desdoblamiento electoral como una de las principales estrategias en disputa.

El desdoblamiento, una opción arriesgada

El desdoblamiento de las elecciones provinciales es una estrategia que ha sido discutida con fuerza en el entorno de Kicillof. La idea consiste en adelantar los comicios para renovar cargos legislativos provinciales y municipales, separándolos de las elecciones nacionales. Este movimiento tiene como objetivo evitar que la tracción negativa que podría generar una mala elección a nivel nacional (con una fuerte presencia de Javier Milei) afecte el resultado provincial. Según quienes apoyan esta medida, una buena elección en la provincia podría generar un «efecto arrastre» que beneficie a las candidaturas nacionales del peronismo.

Además, desdoblar las elecciones daría a Kicillof y a los intendentes bonaerenses un mayor control sobre la confección de las listas, sin la injerencia directa de Cristina Kirchner. De esta manera, la ex presidenta quedaría con el control sobre las listas de diputados nacionales, pero perdería poder en la construcción del proyecto provincial.

Sin embargo, este enfoque no es compartido por todos dentro del peronismo. Para sectores como el camporismo y el cristinismo, el desdoblamiento es visto como un error, ya que desvincula el proyecto provincial del proyecto nacional. Para ellos, la unidad de las elecciones es clave para mantener una campaña sólida y cohesionada. En especial, consideran que, al desdoblar, se corre el riesgo de diluir el impacto de la lucha contra Milei y la derecha en el territorio provincial.

El desafío de la «bancada» interna

La decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones no solo tiene implicancias políticas, sino también prácticas. En un contexto económico incierto y con la presión del libertarismo en ascenso, Kicillof debe medir cuidadosamente las consecuencias de tensar la relación con Cristina Kirchner. Por otro lado, las decisiones sobre la eliminación o no de las PASO también son un factor clave en el futuro del desdoblamiento. Si el gobierno nacional no logra avanzar con esta reforma, la idea de separar las elecciones pierde fuerza.

En este sentido, Kicillof deberá gestionar una difícil negociación interna con La Cámpora y con los sectores más ortodoxos del kirchnerismo. Si bien se ha ganado el apoyo de figuras como Andrés “El Cuervo” Larroque, ex líder de La Cámpora, su capacidad para mediar entre las distintas facciones del peronismo será crucial para asegurar una salida exitosa de la crisis interna.

¿Qué depara el futuro para Kicillof?

En medio de este complicado escenario, el futuro de Axel Kicillof depende en gran medida de su habilidad para gestionar las tensiones internas y de encontrar la estrategia correcta para la provincia de Buenos Aires. Si bien la figura de Cristina Kirchner sigue siendo central, el gobernador sabe que tiene la oportunidad de consolidarse como el líder del peronismo bonaerense y, quizás, nacional, siempre y cuando logre equilibrar su relación con la ex presidenta y manejar los desafíos electorales que se avecinan.

Con un 2025 electoral en el horizonte, la pregunta sigue siendo la misma: ¿desdoblar o no desdoblar? Un dilema que no solo define el futuro de Kicillof, sino también el rumbo del peronismo en la Argentina.

*Agencia NA

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