19 de abril de 2026

Kicillof arrasó en Buenos Aires y se consolida como el gran ganador de una jornada que golpea a Milei

La decisión de desdoblar los comicios, en contra de la opinión de muchos en su propio espacio, no solo le permitió revalidar su liderazgo frente a la oposición, sino también frente a aquellos que dentro del peronismo esperaban su derrota.

En una jugada maestra que le valió críticas internas y externas, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se alzó con una contundente victoria en las elecciones legislativas provinciales, asestando un duro golpe al gobierno de Javier Milei y consolidándose como el principal referente del peronismo.

El triunfo de Fuerza Patria fue abrumador, obteniendo una diferencia de 13 puntos sobre La Libertad Avanza. La boleta peronista se impuso con el 46,97% de los votos frente al 33,85% de la fuerza del presidente Milei, quien pagó un alto precio por haber nacionalizado la contienda. Este resultado, junto a las derrotas en casi todos los distritos, debilita al Gobierno de cara a las legislativas nacionales del 26 de octubre y lo deja expuesto a una creciente crisis política.

La performance del peronismo fue particularmente destacada en la Primera y Tercera Sección Electoral, los dos bastiones más populosos de la provincia, donde la maquinaria electoral del oficialismo provincial funcionó a la perfección. La boleta violeta, por su parte, no logró capitalizar el apoyo obtenido en las elecciones presidenciales de 2023. El resto de las fuerzas políticas quedó muy por detrás: Somos Buenos Aires obtuvo el 5,40%, el Frente de Izquierda el 4,36%, Potencia 1,40%, Unión y Libertad 1,35% y Nuevos Aires 1,30%.

La victoria de Kicillof no es solo un triunfo electoral, sino también un plebiscito al gobierno de Javier Milei. El electorado bonaerense pareció castigar en las urnas a una administración que, a pesar de haber prometido que el ajuste lo pagaría «la casta», terminó afectando directamente a los jubilados, la clase media y los sectores más vulnerables de la sociedad. A esto se sumó el reciente escándalo de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que involucra a Karina Milei, hermana del Presidente, y que pareció haber golpeado directamente en la base electoral libertaria, erosionando la imagen de un gobierno que se presentaba como incorruptible.

La jornada electoral estuvo marcada por una participación del 65% del padrón, una de las más bajas desde el regreso a la democracia en 1983. A pesar de que la concurrencia superó las proyecciones, cerca de 5 millones de personas se ausentaron de las urnas.

La histórica decisión de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, la primera vez que esto sucede en la historia de la provincia de Buenos Aires, ha tenido un efecto claro: ha permitido a Kicillof fortalecerse de cara al 26 de octubre, mientras que ha expuesto las debilidades de un gobierno nacional que parece perder pie a medida que se acerca la fecha de las elecciones legislativas nacionales.

Con este resultado, el gobernador bonaerense se posiciona como el gran ganador de la jornada, un líder que supo anticiparse a los acontecimientos y que hoy cosecha el fruto de una arriesgada apuesta.

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