Jubilados frente a la crisis: la Canasta Básica supera los 1,8 millones y la mínima cubre solo una cuarta parte
El estudio, que se realiza semestralmente en las principales áreas urbanas del país —Ciudad de Buenos Aires, Conurbano Bonaerense, Mendoza, Córdoba y Rosario—, detalla los gastos promedio que afronta un jubilado: medicación 503.600 pesos, alimentación 410.640, vivienda 360.150 y servicios 151.350 pesos. Eugenio Semino, director de la Defensoría, explicó que el relevamiento contempla tanto alquileres como mantenimiento de inmuebles propios y pensiones, además de los distintos descuentos en medicamentos según la obra social.

La precariedad económica de los jubilados argentinos se profundiza: según el último relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad, la Canasta Básica de los Jubilados alcanzó en marzo de 2026 un valor de 1.824.682 pesos, lo que representa un incremento del 20,5% respecto de la medición anterior, unos 310.607 pesos más.
Frente a este escenario, la jubilación mínima de 369.672 pesos, sumada al bono de 70.000, alcanza apenas a cubrir el 24,67% de la canasta, dejando a millones de adultos mayores en una situación de vulnerabilidad extrema.
El informe advierte que la situación no es coyuntural, sino estructural. “Los nuevos datos ratifican la precariedad y miseria en la que se hunde cada vez más el sector”, señaló. Actualmente, cuatro millones y medio de jubilados perciben la mínima y, aun sumando el bono, continúan lejos de cubrir los gastos esenciales. Los beneficiarios de la Pensión Universal para Adultos Mayores reciben 295.680 pesos más bono, mientras que las Pensiones No Contributivas para personas con discapacidad alcanzan 258.720 pesos más el bono.
Desde la Defensoría se critica la política de compensaciones parciales mediante bonos: “Son como monedas arrojadas a un pueblo hambriento, inútiles y contraproducentes”, advierte el informe. La perspectiva para millones de jubilados sigue siendo desalentadora: de los 2,05 mil pesos de 2010 a los 1,8 millones actuales, el poder adquisitivo sigue erosionándose pese a los incrementos nominales, y no existen señales claras de recomposición real.
El documento cierra con un llamado crítico al Estado: “No es que los jubilados sigan estando mal, es que están cada vez peor y no hay perspectivas de que la situación se revierta. Son siete millones de jubilados y jubiladas. ¿Cómo puede salir adelante un país cuyo Estado hunde en la pobreza a más del diez por ciento de su población? La deuda sigue siendo con ellos”.
