3 de octubre de 2026

Javier Milei vuelve de EE.UU. sin la foto con Trump y enfrenta el desafío de contener la interna y la economía

El desafío político inmediato para Milei se encuentra en la Argentina. Con la mirada puesta en las elecciones de 2027 y en una eventual búsqueda de la reelección, el Gobierno necesita administrar simultáneamente las tensiones internas del espacio libertario, sostener su programa económico y demostrar que la estabilización puede convertirse en crecimiento y mejora social.

El presidente Javier Milei regresó a la Argentina tras su 19ª visita a Estados Unidos desde el inicio de su mandato, pero esta vez sin concretar la imagen que el Gobierno buscaba con Donald Trump.

La gira, atravesada por su discurso ante la ONU y un breve contacto con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dejó en primer plano una cuestión que excede la agenda internacional: cómo traducir el alineamiento externo en resultados concretos puertas adentro.

El regreso encuentra al oficialismo frente a un escenario doméstico que presenta señales contradictorias con el relato de recuperación que sostiene la Casa Rosada.

Según los datos del INDEC incluidos en el planteo oficial, durante el primer semestre de 2026 la pobreza alcanzó al 32,3% de la población y la indigencia al 7,5%, lo que representa a unos 15,4 millones de personas. A ese cuadro se suma la caída interanual del 1,4% de la actividad económica registrada en julio.

Los indicadores introducen tensión en el discurso económico del Gobierno, especialmente frente a las proyecciones que anticipaban una aceleración de la recuperación.

En ese marco, la afirmación del ministro de Economía, Luis Caputo, acerca de que comenzarían “los mejores 18 meses de la historia” queda condicionada por una economía que todavía exhibe dificultades para transformar la estabilización macroeconómica en una mejora perceptible para amplios sectores de la sociedad.

La ausencia de una reunión bilateral con Trump también adquiere una dimensión política. La relación con Washington constituye uno de los principales ejes de la estrategia internacional de Milei y la administración libertaria ha convertido el vínculo con el presidente estadounidense en una señal central de respaldo político y económico.

Por eso, la falta de la foto buscada no implica necesariamente un deterioro de esa relación, pero sí deja al Gobierno ante la necesidad de exhibir resultados concretos que vayan más allá de las imágenes y los gestos diplomáticos.

En ese intento se inscribe el anuncio del Corredor Andes-Atlántico, presentado junto con Estados Unidos y acompañado por un esquema de financiamiento de hasta u$s7.000 millones para infraestructura.

La apuesta oficial consiste en convertir el alineamiento geopolítico con Washington en inversiones, obras y actividad económica, con la expectativa de que ese proceso contribuya a consolidar el programa económico.

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