Javier Milei relanza su gestión con un Gabinete renovado y un mensaje de cohesión política
Milei apuesta a que la combinación de lealtad ideológica y experiencia política le permita encauzar una gestión que, hasta ahora, ha estado marcada por la tensión entre la ortodoxia libertaria y las urgencias del poder.

El presidente Javier Milei encabezó este lunes la primera reunión del Gabinete tras la reconfiguración política posterior a las elecciones legislativas nacionales.
La cita, realizada en la Casa Rosada, marcó el inicio de una nueva etapa en la gestión libertaria, con el objetivo de consolidar el poder interno y proyectar estabilidad hacia los próximos dos años de mandato.
La incorporación de Manuel Adorni como jefe de Gabinete y de Diego Santilli como ministro del Interior reconfigura el esquema político del Ejecutivo. Ambos representan perfiles distintos pero complementarios:
Adorni, la voz más directa del oficialismo y figura de confianza del presidente, encarna la continuidad del discurso libertario y mediático del gobierno; mientras que Santilli, de pasado en el PRO y con experiencia de gestión en la Ciudad de Buenos Aires, aporta un matiz más pragmático y político en la relación con los gobernadores y el Congreso.
La designación de Adorni confirma la apuesta de Milei por fortalecer el control comunicacional y político desde el corazón del Poder Ejecutivo. Su ascenso, tras encabezar la lista de legisladores de La Libertad Avanza en la Ciudad, también refleja la decisión de priorizar la gobernabilidad por sobre los compromisos electorales. Lo mismo ocurre con Santilli, quien en campaña había insistido en que su candidatura no sería testimonial, pero que ahora se integra al Gabinete en un rol clave para la articulación territorial.
El encuentro contó además con la presencia del asesor presidencial Santiago Caputo, figura central en las decisiones estratégicas del gobierno, y de María Ibarzabal Murphy, nueva secretaria de Legal y Técnica, lo que refuerza el peso del círculo cercano del presidente en la toma de decisiones. También participó Pablo Quirno, flamante canciller, quien reemplaza a Gerardo Werthein en un intento por estabilizar la política exterior, mientras Mariano Cúneo Libarona ratificó su continuidad en Justicia tras días de incertidumbre.
La reunión simboliza más que un simple recambio de nombres: busca mostrar cohesión y rumbo tras meses de tensiones internas y desafíos económicos. Milei intenta transmitir la idea de un equipo más alineado y operativo, con figuras capaces de sostener el pulso político de un gobierno que entra en su segundo tramo con mayores exigencias de gestión y negociación.
El verdadero desafío del nuevo Gabinete será, sin embargo, traducir esta imagen de renovación en resultados concretos, en un contexto de inflación persistente, conflictividad social y necesidad de acuerdos legislativos.
