2 de agosto de 2026

Javier Milei recompone el Ministerio del Interior y lanza una mesa federal en busca de apoyo tras la derrota bonaerense

Tras la dura derrota en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, el presidente Javier Milei resolvió dar un giro en la estrategia política de su gobierno.

En este marco, reestructuró el Ministerio del Interior, que había sido reducido a secretaría bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, y designó como nuevo titular a Lisandro Catalán. Con este movimiento, la Casa Rosada busca tender puentes con los gobernadores y recomponer el esquema de diálogo federal.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, explicó que junto a Catalán y al ministro de Economía, Luis Caputo, se conformará la llamada “Mesa Federal”, concebida como un canal de negociación con las provincias que adhieran al rumbo económico del Ejecutivo. Según la versión oficial, el objetivo es dar un impulso político a la agenda de reformas estructurales que Milei pretende consolidar tras los primeros meses de gestión.

La decisión, sin embargo, llega en un momento complejo. Los gobernadores reaccionaron con cautela e incluso con cierto escepticismo. Carlos Sadir, de Jujuy, recordó que el diálogo “siempre estuvo propuesto pero no fue escuchado”; mientras que Gustavo Sáenz, de Salta, cuestionó el momento elegido por el Gobierno, al considerar que el llamado llega en plena campaña y sin definiciones claras. Aún más crítico fue el santafesino Maximiliano Pullaro, quien planteó que la administración libertaria permanece “paralizada” y que no escucha el mensaje social expresado en las urnas.

La recreación del Ministerio del Interior y la convocatoria al diálogo revelan un reconocimiento implícito de la fragilidad política que atraviesa el oficialismo tras la derrota bonaerense. Milei intenta ahora equilibrar su discurso confrontativo con gestos de apertura, consciente de que el éxito de su programa económico dependerá de la construcción de consensos en el Congreso y de un vínculo más estable con las provincias.

La incógnita es si este cambio de forma alcanzará para revertir la distancia política que separa al Gobierno de buena parte de la dirigencia territorial.

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