21 de mayo de 2026

Javier Milei no tiene excusas para justificar lo que hizo y es protagonista de un escándalo global

El presidente libertario no las tiene, pero las busca. Luego de reconocer que había promocionado un proyecto de criptomonedas que estafó a miles de personas, salió con los tapones de punta a acusar a la “casta”. Pero ¿Qué es lo que hizo? ¿Cuáles son las consecuencias de su acción? ¿Cuáles son los costos políticos que no tuvo en cuenta? ¿Qué delitos podría haber cometido? Las respuestas, aquí en esta nota.

Javier Milei es un personaje con una altísima exposición en la virtualidad de las Redes Sociales. Conoce el manejo de las monedas que allí se focalizan y promocionó un negocio con una estructura de inversiones poco clara y carente de seriedad y regulación.

Una tarde de viernes, sobre el cierre de los mercados -que recién abrirán el lunes-, lo cual tampoco resultaría inocente, un “alguien desconocido”, lanzó un token denominado $LIBRA, básicamente un proyecto que respaldaba una criptomoneda nueva que en el mundo inversionista se conoce como “ShitCoin” o “MemeCripto” (Traducida como Moneda mierda o Moneda basura) y le puso el sello de la libertad que tanto promocionan los libertarios.

Precisamente, el jefe de los libertarios confirmó que él había sido quien promocionó la inversión. Sin embargo, desde Casa Rosada salieron en defensa del presidente y aclararon que «Milei no es un estafador». Es más, hasta intentaron deslizar que hackers se habían apoderado de su cuenta, pero de forma rápida y ante lo evidente, tuvieron que salir a decir que «no fue un hackeo». 

Diversas fuentes cercanas al mandatario, tampoco reconocieron que la acción del presidente fuera, lisa y llanamente, la promoción de una estafa piramidal (conocida como esquema Ponzi), en la cual el dinero que ingresa sirve para apalancar precios hasta que se termina la rueda especulativa.

En este caso, un presidente no puede hacer publicidad de inversiones que no reconoce el Banco Central de la República Argentina. La autoridad monetaria en nuestro país, designado por el mismo Milei, había dejado en claro en marzo del año pasado que este tipo de signos monetarios (como son las criptomonedas) no tenían respaldo y el Central no podía velar por su seguridad. 

Entonces, ¿En que error de cálculo incurrió Milei? En principio, más allá de la nula seriedad de la estructura del proyecto de inversión, el presidente no tiene la facultad que le otorga su cargo ni la potestad para aconsejar una inversión financiera.

Por lo tanto, incurre en una violación de la Ley de Ética Pública, Artículo 2, inciso “C”, que reza: “Abstenerse de usar las instalaciones y servicios del Estado para su beneficio particular, o para sus familiares, allegados o personas ajenas a la función oficial, a fin de avalar o promover algún producto, servicio o empresa”.

Es más, de acuerdo con el Código Penal de la Nación, la acción cometida por Milei encuadraría en «negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas», que remarca el artículo 265, el cual establece que un accionar de estas características «será reprimido con reclusión o prisión de uno (1) a seis (6) años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que, directamente, por persona interpuesta o por acto simulado, se interesare en miras de un beneficio propio o de un tercero, en cualquier contrato u operación en que intervenga en razón de su cargo».

Asimismo, podría haber incurrido en el delito de proporcionar información privilegiada del mercado a terceros, basándose en su posición de preponderancia como presidente, en la comisión de delitos de estafa piramidal o esquema Ponzi, violación de leyes que reprimen las actividad de lavado de activos, e incluso, podría haber incurrido en delitos que mencionan los artículos 307 y 308 del CPA.

Lo cierto es que Milei, al promocionar una “Moneda Mierda” posibilitó que los poseedores de unas pocas billeteras virtuales retiraran 87,4 millones de dólares cuando la cripto había alcanzado un valor de casi 5 dólares, desviando esos fondos a otras dos plataformas, SOL y USDC, dejando en 0 a los “inversores” que apostaron por $LIBRA.

La maniobra para desplumar a los jugadores en el mundo cripto, o sea, el retiro compulsivo del dinero, es conocido como “Rug pull” (tirón de alfombra) que sencillamente es una acción que ejecutan los desarrolladores del proyecto una vez que el token aumentó su valor varias veces y retiran repentinamente la liquidez, dejando sin capital al resto, razón por lo que siempre se recomienda tener precaución a los inversores y verificar la seriedad del proyecto antes de iniciar negocios en la plataforma.

Por último, vale mencionar que los nombres y rostros reales detrás de las maniobras de extracción de capital resultan imposibles de rastrear, por lo que llegar a dar con los responsables de la estafa es una misión imposible.

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