1 de junio de 2026

Javier Milei: «El que las hace, las paga, el orden público es sagrado, los buenos son los de azul»

En un acto marcado por declaraciones contundentes y una defensa del papel del Estado en la seguridad, el presidente Javier Milei se dirigió a los cadetes de la Escuela de la Policía Federal, donde criticó el «garantismo» y planteó un enfoque más duro frente al delito. «Ahora el que las hace, las paga», enfatizó Milei, alineándose con su reciente postura de mano dura en temas de seguridad.

Acompañado por la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, Milei argumentó que durante dos décadas una narrativa ha dominado el discurso político, donde los delincuentes eran presentados como víctimas. «Se pasaron dos décadas defendiendo lo indefendible», afirmó el mandatario, denunciando una supuesta ideología que minó la legitimidad y el valor de las fuerzas de seguridad.

Durante su discurso, Milei expresó que el «garantismo» ha perpetuado una percepción errónea sobre los delincuentes y ha llevado a una desprotección de la sociedad. «Se elaboraban doctrinas para defender criminales a través de dilates argumentativos que no hacían más que esconder la verdad», aseguró, refiriéndose a un marco que, según su opinión, ha vulnerado la seguridad de los ciudadanos.

El presidente Milei formuló qué considera él como los tres pilares fundamentales para mantener el orden público: «1. El que las hace, las paga. 2. El orden público es sagrado. 3. Los buenos son los de azul». Estas afirmaciones delinean su visión de un Estado que debe actuar con firmeza y determinación frente al delito, así como su apoyo incondicional a las fuerzas policiales.

Resaltando la importancia del monopolio de la fuerza del Estado, el presidente afirmó que «la represión del delito son responsabilidades indelegables del Estado». Según Milei, la penetración de ideologías de izquierda en diversas instituciones ha desvirtuado esta función esencial, llevando al país a una crisis de inseguridad que califica de «un baño de sangre».

“Lo que hicieron fue disfrazar el abolicionismo de un supuesto respeto por las garantías constitucionales, pero en realidad fue un abandono del deber de proteger a la sociedad,” enfatizó, aludiendo a críticas hacia políticas anteriores que, en su opinión, habían dejado a la población desamparada.

Finalmente, Milei concluyó con un llamado a la sociedad, afirmando que la ciudadanía ha expresado su hastío ante el clima de inseguridad. Al cerrar su discurso, dejó claro que su gobierno se compromete a restaurar la confianza en el sistema de seguridad y a proteger a los ciudadanos por encima de cualquier corrientes ideológicas que busquen justificar la impunidad.

En medio de un país con crecientes índices de criminalidad, el discurso de Milei refleja una tendencia hacia políticas de seguridad más estrictas que podrían marcar un cambio significativo en el enfoque del Estado hacia el combate del delito y la protección de los derechos de las personas que están bajo su jurisdicción. A medida que su administración avanza, la implementación de estas ideas será vital para satisfacer las expectativas de una sociedad que clama por mayor seguridad.

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