20 de enero de 2026

Israel toma distancia del petróleo en Malvinas y refuerza su respaldo político a la Argentina

La postura de Israel no detiene el desarrollo del proyecto, pero sí marca un límite político y simbólico: separa los intereses privados de las decisiones estatales y refuerza el reclamo argentino en el plano diplomático, donde la disputa por Malvinas continúa librándose con gestos, apoyos y posicionamientos internacionales.

Ph: Archivo

La decisión del gobierno de Israel de rechazar cualquier involucramiento estatal en la explotación petrolera en las Islas Malvinas introduce un nuevo elemento político y diplomático en el histórico conflicto de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.

Si bien el proyecto offshore Sea Lion continúa en manos de capitales privados, la postura israelí fue interpretada en Buenos Aires como un gesto significativo de respaldo al reclamo argentino.

El yacimiento Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, es impulsado por la empresa británica Rockhopper Exploration junto a Navitas Petroleum Development and Production Limited, de origen israelí. La participación de esta última había generado malestar en la Casa Rosada, que considera ilegales e ilegítimas las actividades hidrocarburíferas en áreas marítimas en disputa, en línea con las resoluciones de las Naciones Unidas que desalientan decisiones unilaterales mientras persista el conflicto de soberanía.

La reacción israelí llegó a través de su canciller, Gideon Sa’ar, quien aclaró públicamente que Navitas es una empresa privada y que el Estado de Israel no tiene ningún tipo de participación en el proyecto. Más allá de la aclaración técnica, el mensaje tuvo un fuerte contenido político: Israel expresó su deseo de que la controversia por las Islas Malvinas se resuelva por la vía del diálogo y subrayó la importancia estratégica de su vínculo con la Argentina.

Desde una perspectiva geopolítica, la declaración busca preservar la relación bilateral con Buenos Aires, en un contexto de creciente acercamiento entre ambos gobiernos. Al destacar la “relación especial, sólida y estrecha” con la Argentina bajo la presidencia de Javier Milei, Israel envió una señal clara de alineamiento político, evitando quedar asociado a una iniciativa que podría tensar ese vínculo.

Para la Argentina, el pronunciamiento israelí refuerza su posición internacional frente a las actividades petroleras en Malvinas y le permite sumar un respaldo diplomático relevante, aun cuando el proyecto Sea Lion siga avanzando con el apoyo británico. Con inversiones estimadas en más de 2.000 millones de dólares y una producción proyectada de miles de barriles diarios, el yacimiento representa un interés económico estratégico para el Reino Unido, pero también un foco de conflicto permanente para la política exterior argentina.

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