Israel planea ocupar el sur del Líbano tras la escalada de violencia y ataques en la región
En las primeras horas de este miércoles, al menos siete personas perdieron la vida en dos ataques distintos en Beirut, según informó el Ministerio de Sanidad libanés. El primer bombardeo israelí impactó la zona de Jnah, en el sur de la capital, dejando cinco muertos y 21 heridos. Poco después, un ataque que alcanzó un vehículo en Khaldeh, justo al sur de Beirut, causó la muerte de dos personas y dejó a tres heridas.

El Ejército israelí afirmó haber alcanzado a un «alto mando de Hezbolá» y a otro integrante del grupo en ataques separados, sin proporcionar detalles específicos sobre los objetivos o las ubicaciones precisas.
Asimismo, otros bombardeos afectaron el sur del Líbano, donde Hezbolá reportó que se lanzaron más de 40 cohetes y que estos impactaron en un grupo de soldados cerca de la frontera en un intercambio de fuego. En estos enfrentamientos, al menos ocho personas, incluido un paramédico, perdieron la vida y más de 30 resultaron heridas.
Medios israelíes informaron que Hezbolá disparó más de 40 cohetes y que estos ataques también fueron reivindicados en declaraciones a última hora del martes, en respuesta a los ataques israelíes en el norte del país.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, expresó que su país tiene la intención de ocupar amplias zonas del sur del Líbano, desafiando la soberanía libanesa y las resoluciones de la ONU. Katz afirmó que, tras la operación, las Fuerzas de Defensa de Israel establecerían una zona de seguridad dentro del territorio libanés, controlando toda la región hasta el río Litani, que se extiende unos 30 kilómetros al norte de la frontera y unos 40 kilómetros a lo largo de la costa mediterránea.
Además, Katz aseguró que se impediría el regreso de los desplazados libaneses hasta que se garantice la seguridad en el norte de Israel, y que todas las viviendas en las áreas cercanas a la frontera serían demolidas para eliminar amenazas futuras.
Por su parte, el ministro de Defensa libanés, Michel Menassa, calificó estos planes como una «profundización de la agresión» contra su país, señalando que Israel ha incumplido reiteradamente el alto el fuego firmado en otoño de 2024. Menassa acusó a Israel de buscar imponer una nueva ocupación, desplazando a miles de libaneses y destruyendo pueblos y ciudades en el sur.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, condenó la presencia de tropas israelíes en Líbano, calificándola como una «invasión ilegal» que viola la soberanía del país. Hasta ahora, la guerra ha dejado más de 1.200 muertos y un millón de desplazados en Líbano, según las autoridades locales.
Por último, el embajador de la ONU, Danny Danon, responsabilizó a Hezbolá por la muerte de tres efectivos de las fuerzas de mantenimiento de paz en el sur del Líbano, ocurrida en incidentes recientes, incluyendo explosivos y bombardeos en las cercanías de Bani Ayan.
La ONU confirmó que los soldados indonesios murieron en enfrentamientos y que las investigaciones sugieren que el fuego israelí, proveniente de un tanque, fue responsable del impacto que causó la pérdida de vidas.
