10 de agosto de 2026

Irán intensifica su espionaje y acciones intimidatorias contra disidentes en Europa

Una simple tarjeta de felicitación pudo haber sido clave. En marzo pasado, durante la celebración iraní de Nouruz, un alto representante de los Muyahidines del Pueblo, grupo opositor iraní, envió una tarjeta a Hossein Yaghobi, un exiliado en Alemania. Sin embargo, pronto quedó claro que detrás de ese gesto se encontraba un agente de los servicios secretos iraníes.

Irán intensifica su espionaje y acciones intimidatorias contra disidentes en Europa, especialmente en Alemania, donde activistas denuncian amenazas y presiones que también afectan a sus familiares en Irán.

Para Yaghobi, esto no fue una sorpresa. Con más de 40 años viviendo en Alemania, ha sido víctima de múltiples intentos de contacto de este tipo. «Desde que llegué a Alemania, mis familiares han sido arrestados», relata. La policía iraní torturó a sus seres queridos y le prometió que, si colaboraba, su familia sería dejada en paz, incluso ofreciéndole un puesto de alto nivel en Irán.

Espionaje y represión en las manifestaciones en Alemania

Yaghobi conoce a otros opositores iraníes en la misma situación, cuyos familiares actúan como «rehenes» de Teherán, siendo convocados frecuentemente al Ministerio de Información iraní para presionarlos. Además, ha recibido advertencias de no viajar a Turquía, ya que las autoridades iraníes han intentado convencer a sus familiares en ese país para que se reúnan con él en Estambul, en un intento de secuestro.

El alcance de la inteligencia iraní en Alemania es amplio. El Ministerio de Inteligencia iraní, conocido como VAJA o MOIS, se esfuerza por mantener control del régimen en el país europeo, y también actúan otras agencias como la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y la inteligencia militar IRGC-IO.

Se presume que estos servicios monitorean las manifestaciones y actividades de la oposición en Alemania, incluso mediante la creación de centros de información dedicados a ello. Además, el régimen envía agentes para espiar a exiliados, incluyendo a aquellos que buscan volver a Irán o trabajan para organizaciones proxy como Hezbolá.

Estos agentes aprovechan plataformas como WhatsApp para establecer contacto, enviando mensajes que contienen tanto intentos de ayuda como amenazas. Por ejemplo, un chat filtrado revela cómo un supuesto agente iraní contacta a un exiliado, fingiendo ser un conocido, y le advierte que su caso de asilo podría fracasar si habla públicamente de la interacción, mostrando así el nivel de vigilancia y presión que enfrentan los opositores.

El régimen de Irán lucha por su supervivencia

El politólogo Ralph Ghadban explica que el régimen iraní considera a toda la oposición como una potencial amenaza y busca silenciarla a toda costa. La Guardia Revolucionaria intenta controlar a los iraníes en el extranjero mediante diversas acciones, incluyendo ataques y operaciones encubiertas. La policía danesa, por ejemplo, detuvo en 2022 a un ciudadano con raíces afganas sospechoso de espiar para Irán, en un caso que aún genera controversia.

A nivel internacional, se han frustrado intentos de atentados y se han registrado asesinatos de activistas en países europeos, evidenciando la intensidad del conflicto. Según expertos, renunciar a la ciudadanía iraní resulta prácticamente imposible, ya que la ley obliga a los hijos de iraníes a mantener pasaporte iraní, incluso si nacieron en Alemania u otros países.

Para los exiliados como Yaghobi, la esperanza sigue siendo la caída del régimen de Teherán y la lucha por una verdadera democracia y derechos humanos, conscientes de que las redes de espionaje y represión aún representan un gran obstáculo en su camino.

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