Irán acusó a Javier Milei de cruzar una “línea roja” tras declarar al país como enemigo de Argentina
La reacción se produjo después de que el mandatario argentino calificara a la República Islámica como un “enemigo” del país durante un discurso en Estados Unidos.

La relación diplomática entre Argentina y Irán atraviesa un nuevo episodio de tensión luego de que el gobierno iraní acusara formalmente al presidente Javier Milei de haber cruzado una “línea roja imperdonable”.
La advertencia fue difundida a través de una editorial del diario Tehran Times, medio vinculado al aparato político iraní, donde se sostiene que las declaraciones de Milei implican una redefinición hostil de la política exterior argentina. Según el texto, la postura de Buenos Aires alinearía al país con el bloque occidental en un escenario de confrontación geopolítica.
Las críticas surgieron tras una exposición del presidente argentino en una universidad judía en Estados Unidos, donde reafirmó su cercanía estratégica con Estados Unidos y Israel. En ese contexto, Milei justificó su posicionamiento recordando los atentados terroristas ocurridos en la década de 1990 contra la AMIA y la Embajada de Israel en Buenos Aires, hechos que el gobierno argentino históricamente ha vinculado con Irán.
Desde Teherán, la respuesta fue contundente. El editorial sostiene que, al asumir esa posición, Argentina se estaría declarando oficialmente como un país hostil hacia Irán, lo que —según el texto— podría derivar en “respuestas proporcionales” por parte de la República Islámica. En la narrativa iraní, la postura de Milei representaría una subordinación de la política exterior argentina a los intereses de Washington y Tel Aviv.
El documento también sugiere que la nueva orientación diplomática de Buenos Aires la ubica dentro del marco de las tensiones militares recientes que involucran a Estados Unidos en la región de Medio Oriente, mencionando incluso ataques con misiles en territorio iraní como parte de ese contexto.
Más allá del tono retórico, el episodio evidencia un endurecimiento del discurso bilateral y abre interrogantes sobre las consecuencias diplomáticas y de seguridad que podría enfrentar Argentina si el conflicto verbal escala a niveles más altos de confrontación. En particular, analistas advierten que la situación podría incrementar las alertas en materia de seguridad nacional ante eventuales represalias o amenazas indirectas.
