IMPSA, la primera privatización en la era Milei
En un momento clave para el futuro de la industria metalúrgica argentina, se espera que en los próximos días se revele el nuevo propietario de IMPSA, una histórica empresa que estuvo bajo la órbita estatal durante los últimos tres años.

Con más de un siglo de trayectoria, IMPSA alcanzó su punto máximo exportando tecnología a numerosos países. Sin embargo, la empresa enfrenta una profunda crisis financiera, con una deuda acumulada que supera los US$ 500 millones. Una de las principales razones de este endeudamiento es una deuda impaga de alrededor de US$ 300 millones con Venezuela.
Todo apunta a que la estadounidense ARC Energy, líder en el sector de equipamiento para oil & gas, se convertirá en la nueva dueña de IMPSA. Se espera que la compañía haga una propuesta formal al Gobierno en las próximas horas. Tras la presentación de la oferta, se abrirá un período de dos meses para que posibles otros interesados puedan presentar mejoras.
La adquisición de IMPSA por parte de ARC Energy podría abrir nuevas oportunidades para la empresa, dado que IMPSA produce tecnología y equipamiento para generación hidroeléctrica y componentes nucleares. Esto podría facilitar su acceso al mercado de exportación en Estados Unidos.
IMPSA, fundada en 1907 por la familia Pescarmona, cuenta actualmente con aproximadamente 700 trabajadores altamente calificados, lo que representa uno de sus principales activos. Sin embargo, la empresa debe enfrentar la tarea de renegociar sus pasivos con los acreedores, que ascienden a US$ 500 millones.
En la estructura accionaria de IMPSA, el 63,7% de las acciones están en manos de un fondo fiduciario estatal (FONDEP) que depende de la Secretaría de Industria, mientras que el 21,2% restante pertenece a la provincia de Mendoza.
