Homenaje y puesta en valor de la vida y obra de San Martín a 243 años de su natalicio
Un 25 de febrero de 1778, nacía en un pueblo de nombre Yapeyú, -palabra de origen guaraní que significa fruto maduro- en la provincia de Corrientes, el Padre de la Patria, el libertador de América, el General don José Francisco de San Martín y Matorras y un día como hoy, estaría celebrando 243 años de su natalicio.

Indudablemente fue un ícono para la América de entonces y su legado es un ejemplo para el mundo, por su compromiso y convicción infatigable para dejar el rasgo más significativo de la historia: La libertad del yugo opresor de España, la libre decisión de los pueblos americanos para ejercer el gobierno de los mismos y la independencia del dominio extranjero.
Fue militar profesional, veterano de guerra en tres continentes. Su bautismo de fuego tuvo lugar en el norte de África, a los 13 años de edad, en 1791. Participó en distintos campos de batalla en Europa durante las guerras napoleónicas y retornó a Buenos Aires en 1812 para luchar por la libertad de Sudamérica.
Tres países fueron libres, Argentina, Chile y Perú, luego de diez años de vida sacrificada y la muerte lo tuvo a su merced un 3 de febrero en la batalla del convento de San Lorenzo en 1813. Aquel combate que duró aproximadamente unos quince minutos, se cobró a cambio la vida un “negro” y granadero, el Sargento Cabral.
Como hombre fue un padre presente, abnegado y consejero y como figura política, fue determinante. A tal punto que su obra histórica se ha convertido en material de estudio obligado en las universidades más importantes del planeta.
San Martín fue amado. Fue odiado. Fue abandonado. Fue negado. Entregó la posta libertadora a otro héroe de la América del Sur, Simón Bolívar y se autoexilio en Francia donde la vejez lo recibió con sus brazos color ceniza.
Su vida y su obra, en un día como hoy, cobran valor histórico y geográfico, pero también ideológico y simbólico cuando en nuestro país –un país dividido- los unos intentan unir a los argentinos y los otros sólo profundizan la grieta social. ¿Qué diría San Martín si nos encontrara un día de estos tan sumidos y revolcados en la grieta?
