“Hay plata” en el Senado: las dietas superarán los $11 millones mientras el Congreso atraviesa un período de baja actividad
Se vuelve a instalar una discusión recurrente en la política argentina: los privilegios de la dirigencia frente a una sociedad atravesada por la crisis económica, donde los aumentos salariales para la mayoría de los trabajadores quedan muy por detrás de la inflación. En ese escenario, la frase “no hay plata” que domina el discurso oficial convive con un Congreso que, al menos en materia de dietas, parece seguir funcionando con otra lógica.

En medio de un contexto económico marcado por el ajuste, la caída del poder adquisitivo y la retracción del gasto público, los senadores nacionales volverán a recibir un aumento en sus ingresos. Como resultado del último acuerdo salarial firmado entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos, las dietas superarán en los próximos meses los $11 millones brutos mensuales.
El incremento no responde a una decisión puntual del cuerpo legislativo sino al mecanismo de “enganche” aprobado por el Senado en 2024, que vinculó automáticamente las dietas de los legisladores al valor de los módulos salariales que perciben los trabajadores del Congreso. De esta manera, cada actualización paritaria que reciben los empleados legislativos impacta de forma directa en los haberes de los senadores, generando subas automáticas sin necesidad de un nuevo debate político.
El acuerdo firmado esta semana contempla una suba acumulativa del 12,5% para el personal legislativo, distribuida en varios tramos: 2% retroactivo a diciembre, 2,2% desde enero, 2% en febrero, 1,7% en marzo y 1,5% a partir de abril. Bajo el sistema de módulos vigente, ese incremento también se trasladará a las dietas de los senadores.
Actualmente, los legisladores de la Cámara alta perciben alrededor de $10,2 millones brutos mensuales, cifra compuesta por 4.000 módulos: 2.500 correspondientes a la dieta básica, 1.000 por gastos de representación y otros 500 en concepto de desarraigo. Con la actualización salarial prevista, ese ingreso superará los $11 millones en los próximos meses.
El adicional por desarraigo —destinado a quienes deben residir en Buenos Aires para cumplir su función— lo percibe la mayoría de los senadores, aunque existen excepciones. No lo cobran los representantes de la Ciudad de Buenos Aires ni la senadora Alicia Kirchner, quien mantiene su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz.
El esquema aprobado el año pasado también dejó abierta la posibilidad de que cada legislador renuncie voluntariamente a los incrementos. Sin embargo, esa cláusula surgió como respuesta a la fuerte polémica que generó en su momento la votación a mano alzada que instauró el sistema automático de actualización, un episodio que expuso el malestar social por los privilegios del Poder Legislativo.
La situación resulta aún más llamativa cuando se compara con lo que ocurre en la Cámara de Diputados, donde los ingresos son considerablemente menores. Allí, las dietas rondan los $6 millones brutos —unos $4,5 millones netos—, más un adicional cercano a los $600.000 por gastos de representación. A diferencia del Senado, cualquier actualización salarial depende de una decisión administrativa firmada por el presidente del cuerpo, Martín Menem.
Esta diferencia salarial entre ambas cámaras alimenta desde hace tiempo un malestar silencioso entre los diputados, que ven cómo sus pares del Senado cuentan con un mecanismo automático de actualización que les garantiza incrementos periódicos.
El aumento, además, llega en un momento de escasa actividad parlamentaria. Tras el intenso ritmo legislativo que tuvo el Congreso durante las sesiones extraordinarias, la agenda en ambas cámaras atraviesa actualmente una etapa de fuerte desaceleración.
Aunque el presidente Javier Milei había anticipado durante la Asamblea Legislativa el envío de un paquete cercano a 90 reformas, hasta ahora esos proyectos no ingresaron al Parlamento. Mientras tanto, el Congreso permanece prácticamente paralizado, en contraste con una estructura política que sigue actualizando automáticamente los ingresos de sus representantes.
