6 de julio de 2026

Frío y abandono institucional: Milei elimina la asistencia nacional a personas en situación de calle

A pocos días del inicio del invierno y en medio de una ola de frío polar que afecta a gran parte del país, el gobierno de Javier Milei decidió desentenderse de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: las personas en situación de calle. Mediante el Decreto 373/2025, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Ejecutivo nacional modificó sustancialmente la Ley 27.654, quitando al Estado nacional la responsabilidad directa de asistir a quienes no tienen techo y viven a la intemperie.

Lejos de reforzar políticas de contención ante las temperaturas extremas, el gobierno libertario optó por replegarse de sus funciones, delegando la responsabilidad a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El Estado nacional, según el texto firmado por Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, pasará a actuar apenas como “órgano rector”, con un rol meramente consultivo, administrativo y, en casos puntuales, subsidiario.

De política pública a manual de sugerencias

La decisión no solo es llamativa por su timing invernal, sino también por el contenido del decreto, que reduce el papel de Nación a la elaboración de lineamientos generales, dejando en manos de cada jurisdicción la ejecución, gestión y financiamiento de la asistencia a personas sin techo. En otras palabras, se convierte una política de derechos en una guía de buenas intenciones sin mecanismos reales de intervención directa.

Esta reinterpretación de la ley original desarma un marco legal que establecía obligaciones concretas del Estado nacional para garantizar derechos básicos como el acceso a refugios, atención médica, alimentación y abrigo, y lo reemplaza por una lógica descentralizada sin garantías ni recursos asegurados.

El ajuste que cae sobre los más pobres

Lejos de tratarse de una reorganización técnica, la medida expone una estrategia de recorte que afecta a quienes no tienen cómo defenderse. Con este decreto, Milei confirma que el ajuste no tiene límites éticos, y que las tijeras del déficit cero pueden caer incluso sobre quienes ya no tienen nada: ni ingresos, ni techo, ni contención estatal.

Es importante subrayar que, en un país donde más de 30 mil personas viven en situación de calle —según estimaciones de organizaciones sociales y defensorías—, esta decisión deja a miles de argentinos a la intemperie jurídica además de la climática. El retiro del Estado nacional en un contexto de creciente indigencia no sólo implica una omisión peligrosa, sino también una renuncia explícita a la solidaridad institucional.

Si bien el Decreto designa a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia como autoridad de aplicación para “coordinar acciones” entre jurisdicciones, este cambio no implica acción directa ni compromiso presupuestario garantizado. El nuevo esquema plantea que Nación sólo podrá intervenir “cuando se verifique la falta de recursos técnicos, humanos o económicos” a nivel local. Es decir, cuando ya sea tarde.

En un contexto de precarización generalizada y colapso de capacidades estatales locales, este tipo de reformas pueden derivar en una cadena de responsabilidades diluidas y en una escalada de vulneraciones a los derechos humanos más elementales.

¿Una política de abandono como modelo?

La eliminación de la asistencia nacional no es un hecho aislado. Se inscribe en una lógica de repliegue estatal que el gobierno libertario ha profundizado en múltiples áreas: educación, salud, discapacidad, cultura, y ahora, personas en situación de calle. Bajo el eufemismo de “descentralización”, lo que se promueve es un modelo de gestión sin responsabilidad directa, donde el Estado se lava las manos y traslada a provincias sobrecargadas la contención de una emergencia social que es estructural y federal.

Mientras las temperaturas bajan, la crueldad del ajuste sube. La decisión de Javier Milei no es sólo una reforma legal: es un mensaje político y moral. El mensaje de que quien no tiene casa, tampoco tendrá Estado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *