“Estamos viviendo un momento casi dictatorial”, afirmó Carlotto
La situación sigue siendo un tema de debate en el ámbito político y social, mientras organizaciones de derechos humanos, ex detenidos y desaparecidos, y familiares de víctimas de la dictadura continúan luchando por la preservación de la memoria histórica y la búsqueda de justicia.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su preocupación por las recientes políticas del gobierno de Javier Milei, particularmente en relación al posible cierre del Espacio de Memoria de la ex-ESMA.
En una entrevista en Radio 10, Carlotto calificó la situación del país como «casi dictatorial» y subrayó el grave impacto social y político de las medidas adoptadas por el actual Ejecutivo.
“Estamos viviendo un momento casi dictatorial”, afirmó Carlotto, quien se mostró angustiada por la pobreza creciente, la falta de recursos para los más vulnerables y la violencia social. «La gente no tiene para comer, los viejitos son golpeados e insultados porque piden aumentos. Es un infierno. Tenemos un gobierno legal, pero muy similar a la dictadura en muchos casos», añadió, refiriéndose a las dificultades que enfrenta la población bajo las políticas del gobierno de Milei.
La referente de los derechos humanos también manifestó su preocupación por el futuro de las políticas de memoria y justicia, en particular por el futuro del Espacio de Memoria de la ex-ESMA. “No nos dan el tiempo ni los recursos para continuar con la búsqueda de nuestros nietos desaparecidos. Financiación, ni hablar. Hay una negativa total. Estamos en lo que quieren hacer ahora: cerrarla para limpiar, atenuar… Van a sacar lo que sea memoria”, advirtió Carlotto, en alusión a los planes del gobierno para reestructurar instituciones vinculadas con la memoria histórica de la dictadura.
La líder de Abuelas de Plaza de Mayo lamentó el cambio de actitud del presidente Javier Milei hacia las organizaciones de derechos humanos y recordó que durante los gobiernos anteriores siempre existió diálogo y respeto hacia su labor. «El Presidente nos podría haber llamado, ni siquiera preguntamos si nos quería recibir. Con todos los presidentes hemos pedido hablar y hemos hablado, a veces con preocupación, pero siempre hubo respeto. Este señor no sé en qué mundo está y por qué está más afuera que adentro del país», expresó con tono de indignación.
En ese contexto, el sábado pasado, trabajadores del Centro Cultural Haroldo Conti, ubicado en la ex-ESMA, realizaron un festival de protesta frente al edificio para rechazar el anuncio de cierre y despidos impulsado por el gobierno. La manifestación fue respaldada por una multitud que se concentró en la plaza frente a la institución para solidarizarse con los empleados del centro cultural y rechazar las políticas de desmantelamiento del espacio de memoria.
Entre los asistentes al acto de protesta se encontraba Taty Almeida, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien también expresó su preocupación por el futuro del lugar, que es un símbolo de la memoria y la resistencia en la lucha por los derechos humanos.
El conflicto se originó a partir de la decisión del secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, de cerrar temporalmente el Centro Cultural Haroldo Conti durante el mes de enero. Según el gremio ATE, los empleados fueron notificados a través de mensajes de WhatsApp de que no debían presentarse a trabajar desde el 2 de enero debido a una «reestructuración» interna, sin recibir mayores detalles sobre el futuro de la institución.
El cierre de la institución ha generado un fuerte rechazo entre los trabajadores y militantes de derechos humanos, que temen que esta medida forme parte de un plan más amplio para reducir la visibilidad de las luchas por la memoria y la justicia en el país.
