Escasez de huevos en EE.UU.: una crisis sanitaria y comercial con impacto global
Estados Unidos enfrenta una grave escasez de huevos tras un brote de gripe aviar que ha reducido la producción y disparado los precios. Ante esta crisis, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) ha solicitado ayuda a diversos países europeos para importar huevos y mitigar el impacto en el mercado interno. Sin embargo, la posibilidad de abastecimiento desde el extranjero enfrenta importantes desafíos sanitarios, regulatorios y logísticos.

Europa: una respuesta condicionada por regulaciones y demanda interna
El USDA ha enviado solicitudes a Alemania, Dinamarca, Italia, Polonia y Suecia, pero los países europeos enfrentan su propia demanda creciente y problemas derivados de brotes de gripe aviar. Además, existen diferencias regulatorias que complican las exportaciones.
En EE.UU., los huevos deben lavarse y refrigerarse antes de la venta para prevenir la contaminación por salmonela. En la Unión Europea, en cambio, la normativa prohíbe el lavado y la refrigeración prolongada para evitar que la eliminación de la capa protectora natural de la cáscara aumente la vulnerabilidad a bacterias.
Países como Suecia y Noruega ya han comunicado que no tienen excedente de huevos para exportar, mientras que Italia y Alemania priorizan su demanda interna. Polonia, uno de los principales exportadores europeos, analiza si su producción podría cumplir con las exigencias estadounidenses.
Alternativa: exportación de huevo en polvo y productos derivados
Ante las dificultades para exportar huevos frescos, algunos países europeos han ofrecido vender productos procesados, como huevo en polvo o líquido pasteurizado, que pueden utilizarse en la fabricación de alimentos como panificados, pastas y salsas.
Según el USDA, EE.UU. enfrenta un déficit de 50 millones de huevos diarios, lo que ha llevado al gobierno a restringir sus propias exportaciones para abastecer el mercado interno. La crisis sigue abierta, mientras las negociaciones con Europa avanzan y los consumidores estadounidenses enfrentan precios en alza y desabastecimiento.
