14 de junio de 2026

El riesgo país vuela y los bonos argentinos se hunden en medio de la desconfianza

La combinación de incertidumbre política, debilidad cambiaria y caída de bonos reaviva un fantasma conocido: la desconfianza estructural hacia la Argentina, que vuelve a marcar que las promesas de equilibrio fiscal y estabilidad solo convencen al mercado si se sostienen con hechos y no con discursos.

Ph: C5N

El mercado financiero volvió a darle la espalda a la Argentina. En el inicio de la jornada, los bonos soberanos en dólares sufrieron caídas de hasta 2,17% y el riesgo país saltó a 1.311 puntos básicos, el nivel más alto desde septiembre de 2024.

El repunte del indicador, medido por JP Morgan, refleja la creciente desconfianza de los inversores sobre la capacidad del Gobierno de Javier Milei para sostener la estabilidad económica y cumplir con sus compromisos de deuda.

Los títulos más castigados fueron los Globales 29, 30 y 35, que perforaron valores ya de por sí deprimidos, mientras que el resto de la curva también mostró retrocesos significativos. La paradoja llegó desde Wall Street, donde los ADRs de compañías argentinas arrancaron con ganancias, mostrando un desacople entre la expectativa corporativa y la percepción de riesgo soberano.

La tensión se agravó luego de que el Banco Central interviniera por primera vez desde la implementación del esquema de bandas cambiarias, con venta de reservas para frenar la escalada del dólar. Ese movimiento, interpretado como un signo de debilidad, encendió las alarmas del mercado: los operadores leen que el Gobierno perdió margen de maniobra y que podría enfrentar dificultades en los próximos vencimientos.

El salto del riesgo país no es solo un dato financiero: implica un encarecimiento inmediato del crédito externo y limita aún más las chances de que la Argentina logre financiamiento en condiciones favorables. En la práctica, refuerza la percepción de fragilidad de la política económica y coloca al Ejecutivo bajo una presión doble: la de convencer al mercado de que tiene un plan consistente y, al mismo tiempo, mostrar resultados concretos en un contexto de creciente inestabilidad política y legislativa.

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