20 de enero de 2026

Una década sin Néstor, el hombre que reivindicó la Democracia y conquistó derechos

La madrugada del 27 de octubre de 2010, Néstor Carlos Kirchner sufre una descompensación en su casa de El Calafate y pese a los esfuerzos médicos por reanimarlo, muere poco después. El informe médico diría que el deceso fue producto de un infarto de miocardio. A 10 años de aquella fatídica jornada, el recuerdo sigue latente porque sus convicciones reafirmaron la Democracia y la figura del expresidente se agiganta en el inconsciente colectivo porque se atrevió a conquistar derechos.

Néstor Carlos Kirchner fue uno de los políticos más emblemático en nuestro país desde Alfonsín a esta parte, amado, odiado y respetado por propios y extraños. Quien supo erigirse como el capitán de un barco naufragado en medio de una tormenta feroz y sacarlo a flote. El país se hundía y con buena muñeca de su gestión, evitó la catástrofe.

Tomó decisiones marcadas por las convicciones que lo llevaron al poder en 2003 y que, como el mismo dijera, no quedaron “en la puerta de la Casa Rosada”, sino por el contrario, hizo aquellas cosas que un político correcto no haría por temor, o displicencia o comodidad u olvido de sus ideales mayúsculos, al proponer “un sueño” basado precisamente en esas convicciones.

Anuló las leyes de la impunidad de los represores de la última dictadura militar a poco de asumir como presidente, pidió perdón “en nombre del Estado argentino” por los crímenes de la dictadura y por tantos años de silencio y garantizó que los acusados de crímenes de lesa humanidad, como Jorge Rafael Videla, fueran juzgados y cumplieran la pena efectiva en prisión.

Bajo los cuadros de los represores en Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) lugar que fuera el más grande centro clandestino de detención y tortura del país, y lo reconvirtió en un Museo de la Memoria.

Reivindicó la democracia y conquistó derechos. Recibió un país con más del 17 por ciento de la población sin empleo y durante los 12 años de gestión (junto a las dos de Cristina) ese índice bajó al «siete por ciento».

Desendeudó al país y cuentan los que saben que cuando tuvo en sus manos la resolución del pago al Fondo Monetario Internacional, entró a las oficinas que la entidad tenía en Buenos Aires y les dijo, palabras más, palabras menos: “Váyanse, ya no tienen nada que hacer aquí”.

Amplió en 2005 la cobertura previsional y “jubiló” a 2,5 millones de argentinos que obtuvieron una pensión por primera vez y luego de años de haber trabajado y sin aportes. Así convirtió a nuestro país en el segundo país con mejor sistema previsional.

Se alineó a los países de la región, impulsó el Mercosur, formó la UNASUR, lideró el bloque latinoamericano que rechazó al ALCA que trataba de imponer Estados Unidos en la Cumbre de las Américas que se realizó en Mar del Plata en 2005.

Alguien dijo que Néstor Carlos Kirchner no fue sólo un político que llegó a la presidencia de un país sino un reformador, un refundador de la Argentina que propuso su sueño e inspiró a miles de argentinos, a tal punto que la BBC de Londres diría: «Uno de los mayores logros fue la capacidad para movilizar a los más jóvenes, una franja de la sociedad que desde la década de los 70´ se había mantenido apolítica».

Es por eso que a 10 años de su desaparición física, sus políticas, su militancia y su legado siguen transitando en las venas de una nueva generación de argentinos que mantiene con responsabilidad el fuego de la devoción, porque Néstor Kirchner es un fuego difícil de apagar, como dijo Eduardo Galeano.

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