20 de junio de 2026

El «héroe anónimo» de Espert era un barrabrava con un prontuario que desinfla la épica libertaria

Lo que la semana pasada se vendió como un rescate fortuito y heroico, se ha desinflado en una anécdota mucho más mundana y, por qué no, irónica.

El motoquero que sacó al candidato de La Libertad Avanza, José Luis Espert, del caos en Lomas de Zamora no era, como se dijo, un transeúnte casual que «justo pasaba por ahí».

Era un barrabrava del club Comunicaciones con una causa por intento de homicidio. A veces la realidad, esa que los libertarios tanto defienden, tiene un sentido del humor bastante retorcido.

El periodista Gustavo Grabia fue quien le puso nombre y apellido al supuesto «héroe anónimo»: Damián Rosati. La figura de este hombre, que se había convertido en un meme de salvación inesperada, se desmorona ante la revelación de sus antecedentes penales.

La escena de Espert, el abanderado de la ley y el orden, huyendo en la moto de un hombre con una causa judicial por un delito grave, no solo desarma la narrativa de campaña, sino que también añade una capa de ironía que difícilmente pase desapercibida.

La épica del «héroe del pueblo» se esfuma y en su lugar queda una imagen que, lejos de enaltecer, plantea más preguntas que respuestas. ¿Fue un encuentro fortuito, o un rescate orquestado?

Lo que sabemos es que, al final, el «muchacho que pasaba por ahí» era alguien con un historial que podría haber estado en la mira de la justicia que Espert tanto invoca. Un giro inesperado que demuestra que, en la política argentina, los guionistas a veces se guardan los mejores plot twists para el final.

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