El Ferroviario demostró control y dominio en la goleada a Quilmes por Copa Argentina
Central Córdoba ganó 3 a 1 en cancha de Temperley y celebró la clasificación a los 16avos de la CA. Buen control y dominio de pelota y contundencia en el área rival, fue el ADN del ferroviario que está de fiesta y con cheque en mano. Mateo Sanabria fue la gran figura del encuentro. Ahora, Estudiantes espera en el otro extremo de la llave.

Dos tiempos y uno para cada uno. En la primera etapa, el Ferro puso distancia en el marcador y se fue al descanso con 3 goles en el bolsillo. En el segundo, el cervecero salió a buscar el resultado y pese a marcar un gol, no pudo con el oficio y el apego al orden del equipo que conduce Abel Balbo.
Un nutrido número de hinchas ferroviarios festejaron la clasificación a lo loco en las tribunas del Estadio Alfredo Beranger de Temperley, y nada importó los más de 1.000 kilómetros que tuvieron que recorrer para llegar a la localidad de Turdera, en Lomas de Zamora, Buenos Aires.
En frente estaba Quilmes, un equipo protagonista de la Primera Nacional, la segunda categoría del futbol argentino, que vendió cara su derrota al no dejarse avasallar por los santiagueños y jugaron como corresponde, una final a todas luces y con el respaldo de su hinchada que también dijo presente.

Mateo Sanabria fue la figura de Central Córdoba. Pero el premio llegó a los 34 minutos gracias a una mala salida del arquero que el ferroviario recuperó en mitad de la cancha y con un Quilmes mal parado de defensa, Florián Monzón tomó la pelota y tiró un centro desde la derecha para que Sanabria que entraba por izquierda empujara al gol.
El cervecero no reaccionó al gol y dos minutos después, descompensado por el 1 a 0, no tuvo alternativa como equipo y Sanabria gambeteó a dos defensores y tiró un centro que Enzo Kalinski cambió por gol. Era el 2 a 0.
Muchos hablan de ráfaga ferroviaria, pero en realidad fue juego colectivo de control y dominio sobre el adversario. A los 40, una vez más el 10, Sanabria, gambeteó a tres rivales para sacar un centro que capitalizó Rodrigo Atencio y a falta de pocos minutos, marcó tercero.
Ya en el segundo período, un Quilmes herido pero sin ideas trató con sus individualidades descontar y buscar revertir el resultado. A los 5 del complemento, Lautaro Parisi descolocó a un Luis Ingolotti y marcaba el 1 a 3, dándole a su equipo una mínima esperanza.
Tanto fue así, que el Cervecero tuvo dos jugadas que podrían haber cambiado la historia. Las dos pegaron en el travesaño. La Primera un zurdazo de Marcos Enrique y la segunda, una jugada colectiva que fue invalidada por posición adelantada pero que el balón se estrella en el horizontal y abre el debate, ¿qué hubiera pasado si el juez de línea, no veía la posición fuera de juego o la pelota ingresaba al arco por encima de la humanidad de Ingolotti? Simples especulaciones.
En fin, el partido terminó con el triunfo ferroviario y ahora habrá que planificar el encuentro con Estudiantes de La Plata quien se clasificó al siguiente instancia la vencer a Argentino de Monte Maíz y ya espera en el otro extremo dela llave de 16avos de la Copa Argentina.
Curiosamente, los de Abel Balbo, deberán enfrentar al Pincha, mucho antes que ese encuentro por la Copa, y será el sábado próximo porque el conjunto platense es rival en la Copa de La Liga por la fecha 13.
