El costo de ser clase media en CABA: una familia que alquila necesita más de $3,3 millones para no ser pobre
En este escenario, los datos revelan una tendencia preocupante: incluso en el distrito con mayor ingreso promedio del país, el costo de vida se acelera más rápido que el promedio inflacionario, lo que estrecha el margen de la clase media y amplía la zona de vulnerabilidad económica.

El fuerte encarecimiento de los alimentos y, sobre todo, de los servicios volvió a golpear el costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires. Según datos oficiales, en febrero una familia tipo que alquila necesitó más de $3,3 millones mensuales para mantenerse dentro de la clase media y evitar caer en una situación de vulnerabilidad económica.
Las cifras difundidas por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires muestran que las canastas que definen la pobreza y la indigencia crecieron por encima de la inflación del distrito. Mientras el índice general de precios registró una suba del 2,6%, la canasta de indigencia avanzó 3,15% y la de pobreza 3,6%, evidenciando que los rubros más sensibles para los hogares aumentan a un ritmo mayor que el promedio.
El impacto no es homogéneo. El encarecimiento de los alimentos golpea con más fuerza a los sectores de menores ingresos, elevando la línea de indigencia, mientras que el incremento sostenido de los servicios —desde tarifas hasta alquileres— presiona especialmente sobre los hogares de clase media.
De acuerdo con el informe, una familia tipo —dos adultos de 35 años y dos hijos en edad escolar— necesitó en febrero al menos $2.269.215 para ser considerada de clase media, unos $70.000 más que en enero. Sin embargo, ese cálculo no incluye el alquiler. Cuando se suma el costo de la vivienda, el ingreso requerido supera los $3,35 millones mensuales.
La vivienda se consolida así como uno de los factores más determinantes en la pérdida de poder adquisitivo. Durante el cuarto trimestre de 2025, los alquileres promedio en la ciudad alcanzaron cerca de $484.985 para departamentos de un ambiente, $658.196 para dos ambientes y más de $1.008.000 para tres ambientes. Solo entre enero y febrero los contratos se encarecieron un 5,5%, mientras que a lo largo de 2025 acumularon una suba cercana al 38%.
Con estos valores, una familia que alquila un departamento de dos o tres ambientes necesita más de $2,3 millones para no ser considerada pobre, lo que deja a un amplio segmento de la población en una franja intermedia cada vez más frágil. Entre la línea de pobreza y la clase media se ubican los denominados “sectores vulnerables” y “sectores medios frágiles”, categorías que reflejan la creciente precarización económica de los hogares urbanos.
El fenómeno se agrava si se considera que alrededor del 35% de los hogares porteños vive en viviendas alquiladas, lo que significa que una porción significativa de la población queda expuesta a aumentos periódicos que suelen superar la evolución de los salarios.
En paralelo, la dinámica de precios muestra un cambio estructural en el gasto familiar. En febrero, los bienes subieron en promedio 1,9%, pero los servicios —que pesan más en el presupuesto de la clase media— aumentaron 3%. En términos interanuales, la brecha es aún mayor: los bienes acumulan una suba del 26,3%, frente al 36,1% de los servicios.
A esto se suma la presión de los alimentos básicos. La carne, uno de los productos centrales de la dieta argentina, registró en febrero un incremento del 7,3% y acumula una suba del 11,2% en los primeros dos meses del año, muy por encima de la inflación general.
