9 de agosto de 2026

El consumo sigue en retroceso y expone las grietas del discurso oficial sobre la recuperación económica

Mientras el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, insisten en destacar una supuesta recuperación del consumo, los datos oficiales y los relevamientos privados muestran una realidad muy diferente. La economía doméstica continúa dando señales de debilidad y el consumo de los hogares registró en mayo su sexta caída mensual consecutiva.

Los resultados de la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC reflejan que la falta de demanda se consolidó como la principal preocupación de supermercados y autoservicios mayoristas.

El 62,6% de las empresas del sector identificó al bajo nivel de consumo como el principal obstáculo para incrementar su actividad, una cifra que revela un deterioro respecto de los meses anteriores.

A este panorama se suma un informe de la Universidad de Palermo, que registró una caída del consumo privado del 0,3% durante mayo y del 2,2% en comparación con el mismo mes del año pasado. De esta manera, el gasto de las familias acumula seis meses consecutivos de retroceso y una contracción del 1,8% en los primeros cinco meses de 2026.

El consumo masivo continúa siendo uno de los sectores más golpeados. Las ventas de carne vacuna, uno de los principales indicadores del poder adquisitivo de la población, acumulan diez meses consecutivos de caída y registraron una baja interanual del 13% en abril. La carne aviar también mostró retrocesos, mientras que el único segmento que exhibió crecimiento fue el porcino.

Las expectativas empresariales tampoco permiten anticipar una recuperación cercana. Apenas el 2,2% de los supermercados prevé aumentar sus pedidos a proveedores durante los próximos tres meses, mientras que más del 15% espera reducirlos. La mayoría considera que la actividad permanecerá estancada.

El mercado laboral tampoco ofrece señales alentadoras. Solo una mínima porción de las empresas consultadas proyecta incorporar personal, mientras que casi una de cada cinco anticipa recortes en sus plantillas, reflejando un escenario de cautela y ajuste.

La percepción de los propios empresarios sobre la situación actual también resulta reveladora. Un tercio calificó su realidad comercial como mala, frente a un reducido porcentaje que la consideró positiva, configurando un saldo ampliamente negativo.

Los indicadores complementarios refuerzan el diagnóstico. La recaudación del IVA, medida en términos reales, volvió a caer en mayo, al igual que las compras con tarjeta de crédito, que registraron su primer retroceso desde la salida de la recesión de 2024. En paralelo, la venta de automóviles, el despacho de cemento y diversos rubros vinculados al consumo recreativo mostraron nuevas señales de enfriamiento.

Incluso actividades asociadas al ocio y al esparcimiento comenzaron a resentirse. Restaurantes, cines y patios de comidas registraron bajas significativas, reflejando que las familias continúan ajustando gastos frente a un contexto de ingresos que no logran recuperar terreno.

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