27 de septiembre de 2026

El consumo de pan se desploma un 53% en 2025: crisis histórica para las panaderías

El pan, uno de los alimentos más emblemáticos en la mesa de los argentinos, se ha convertido en un lujo para millones de familias.

Según datos del sector, el consumo cayó un 53% en lo que va de 2025, un derrumbe que no solo refleja el deterioro del poder adquisitivo, sino que expone una crisis estructural en la industria panadera.

En la provincia de Buenos Aires, epicentro de la actividad, cerraron cerca de 200 panaderías en el último año, dejando más de mil trabajadores en la calle. Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la red CIPAN, no dudó en calificar el momento como “la peor época de la historia de los panaderos”.

Costos descontrolados y demanda en caída libre

El diagnóstico del sector es contundente: la combinación de una inflación persistente, tarifas en alza y pérdida del poder adquisitivo está llevando al borde del colapso a cientos de pequeños y medianos productores. “Tenemos un costo de producción muy alto, una caída de venta del 53% solamente de pan y esto no mejora”, alertó Pinto, quien advirtió que si la tendencia continúa, “las panaderías artesanales van camino a la extinción y solo quedarán los grandes monopolios o los amigos del poder”.

Los números respaldan la advertencia: la bolsa de harina de 25 kilos pasó de $3.500 a $15.000; la levadura subió de $700 a $2.500 el medio kilo; y la grasa saltó de $18.000 a $28.000. A estos incrementos se suman las tarifas de gas y electricidad, que pulverizan cualquier margen de rentabilidad.

El consumidor, entre el ajuste y la cocina casera

La caída en las ventas no solo se explica por el precio del pan: responde a un cambio forzado en los hábitos de consumo. “La gente empezó a hacerse su propio pan para ahorrar, porque usa esa plata para comprar leche o carne”, describió Pinto. El fenómeno marca un retroceso en términos de acceso a alimentos básicos y en la diversificación del mercado panadero.

Una amenaza para la competencia y la cultura alimentaria
Detrás de la crisis se asoma un escenario preocupante: la concentración del mercado. Si las panaderías artesanales desaparecen, el espacio será ocupado por grandes cadenas industriales y grupos vinculados al poder económico, reduciendo la competencia y empobreciendo la diversidad gastronómica.

La pregunta que queda en el aire es si el Estado intervendrá para evitar un proceso de monopolización que, lejos de resolver la crisis, podría agravarla. Por ahora, los panaderos resisten como pueden, mientras advierten que no hay margen para seguir absorbiendo aumentos. Si el consumo de pan —históricamente considerado un termómetro social— cayó más de la mitad, el mensaje es claro: la mesa argentina se está achicando a pasos acelerados.

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