4 de mayo de 2026

El Conicet advirtió sobre el riesgo de inundaciones en Bahía Blanca

La situación en Bahía Blanca plantea un urgente llamado a la reflexión sobre la importancia de escuchar a la ciencia y a los expertos en la materia. La planificación urbana debe basarse en un enfoque que contemple la sostenibilidad y la resiliencia ante fenómenos climáticos, y es vital que las autoridades reconozcan la relevancia del conocimiento científico para garantizar la seguridad y el bienestar de la población. Ignorar estas advertencias no solo es un error estratégico, sino un riesgo que podría tener consecuencias aún más devastadoras en el futuro.

Ph: Agencia NA

En un contexto de creciente preocupación por los efectos del cambio climático y la gestión del agua en las ciudades, el reciente temporal que azotó Bahía Blanca ha puesto de relieve la fragilidad del sistema de drenaje urbano y la falta de acción por parte del gobierno local.

Un estudio de hidrografía urbana realizado por el Conicet, que había sido publicado en su sitio web, alertaba sobre los factores que propician inundaciones en la ciudad, pero lamentablemente, estas advertencias fueron desoídas por la administración actual.

El trabajo del Conicet destaca que Bahía Blanca se encuentra en la cuenca inferior del canal Maldonado y del arroyo Napostá, dos elementos clave en el sistema de drenaje de la región. La ubicación geográfica de la ciudad, caracterizada por su baja pendiente, contribuye a que las aguas se acumulen rápidamente durante lluvias intensas. Este fenómeno se ve agravado por la erosión de calles sin pavimentación en áreas más altas, que transportan sedimentos hacia las zonas bajas, obstruyendo los sistemas de drenaje y aumentando el riesgo de inundaciones.

A esto se suma la expansión urbana desordenada que ha caracterizado a Bahía Blanca en las últimas décadas. La creación de áreas impermeables, que reemplazan a los espacios naturales de absorción, ha incrementado el volumen de escorrentía superficial, dificultando aún más el drenaje del agua hacia el mar. La combinación de estos factores convierte a la ciudad en un escenario propenso a inundaciones, especialmente ante eventos climáticos extremos.

Históricamente, los informes del Conicet han servido como guías de prevención para las administraciones de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. Sin embargo, bajo la gestión libertaria actual, se ha optado por ignorar estas alertas, una decisión que muchos expertos consideran parte de una «batalla cultural» en la que el gobierno se ha propuesto marginar al prestigioso organismo científico. Esta estrategia no solo pone en riesgo la infraestructura urbana y la seguridad de los ciudadanos, sino que también evidencia una falta de compromiso con la planificación y la gestión del riesgo hídrico.

Las recientes inundaciones han devastado barrios, inundando viviendas, arrastrando vehículos y causando daños materiales significativos. La población se encuentra angustiada, no solo por la pérdida de sus bienes, sino también por la sensación de abandono y desprotección ante eventos que, aunque naturales, podrían haberse mitigado con una planificación adecuada y la implementación de medidas de prevención.

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