El Congreso entra en pausa con agenda fragmentada
Mientras el oficialismo logró aprobar algunas de sus iniciativas clave, numerosas reformas impulsadas por el Gobierno quedaron pendientes y pasarán a formar parte de la agenda de la segunda mitad del año.

El Congreso Nacional inicia el receso invernal con un escenario legislativo marcado por avances parciales, proyectos demorados y una disputa política que condicionó buena parte de la actividad parlamentaria durante el primer semestre.
La última señal de actividad llegará desde el Senado, que celebrará una sesión final antes de la pausa parlamentaria con un temario limitado a pliegos judiciales y al tratamiento de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que permanecía postergada. En contraste, la Cámara de Diputados prácticamente paralizó su dinámica legislativa desde fines de junio, reduciendo su funcionamiento a reuniones de comisión y encuentros institucionales.
El cierre del semestre deja en evidencia las dificultades del oficialismo para sostener un ritmo parlamentario constante en un Congreso donde La Libertad Avanza continúa dependiendo de acuerdos circunstanciales para avanzar con su programa político. Aunque el Gobierno consiguió sancionar la Reforma Laboral —considerada el principal triunfo legislativo de este período—, otros proyectos estratégicos quedaron relegados por falta de consensos y por el impacto político de conflictos internos y escándalos que alteraron la agenda.
Entre las iniciativas pendientes aparecen la Ley de Lobby, la adhesión a acuerdos internacionales sobre patentes y las modificaciones al financiamiento universitario. En el Senado también continúan demoradas reformas sensibles como la llamada Ley Hojarasca, los cambios en los subsidios al gas para zonas frías y el denominado Súper RIGI, uno de los proyectos vinculados a la estrategia oficial de atraer inversiones.
A su vez, otros debates impulsados por el oficialismo perdieron prioridad con el correr de los meses. Es el caso de la nueva Ley de Salud Mental, que pese a haber atravesado varias instancias de comisión no logró avanzar, al igual que las propuestas para eliminar la Ley de Etiquetado Frontal y reformular las políticas de prevención de la ludopatía digital.
El panorama refleja no solo las limitaciones numéricas del oficialismo en ambas cámaras, sino también las tensiones políticas que atravesaron el semestre. El caso que involucró al exvocero presidencial Manuel Adorni, investigado por presuntas irregularidades patrimoniales, impactó directamente sobre la dinámica parlamentaria y terminó funcionando como un factor de cohesión para sectores opositores que encontraron allí un eje común de confrontación con el Gobierno.
Sin embargo, en La Libertad Avanza consideran que el escenario podría modificarse a partir de agosto. La estrategia oficial apunta a recuperar iniciativa política y legislativa en un contexto que interpreta como más favorable tras haber consolidado apoyos entre gobernadores y sectores aliados.
En ese marco, el Gobierno prepara una agenda ambiciosa para el segundo semestre. Entre los proyectos prioritarios figuran el Presupuesto 2027, acompañado por una propuesta de fuerte ajuste estatal, la reforma electoral y modificaciones en la Carta Orgánica del Banco Central. También podrían reactivarse iniciativas vinculadas al plan de desregulación económica promovido por Federico Sturzenegger.
Para la Casa Rosada, el acto encabezado por Javier Milei durante el 9 de Julio en Tucumán funcionó como una demostración de respaldo político y como el punto de partida de una nueva etapa orientada a recuperar centralidad parlamentaria. La presencia de gobernadores y de todo el gabinete nacional buscó proyectar una imagen de cohesión y fortaleza en vísperas de un semestre atravesado por el calendario electoral y por negociaciones legislativas que serán determinantes para el rumbo del Gobierno.
