El campo no es rentable en el modelo de Milei y Caputo, las ganancias cayeron un 50%
Con una caída del 50% en las ganancias del campo, el panorama se torna sombrío para un sector que, tradicionalmente, ha sido el pilar de la economía nacional.

La crisis en el sector agropecuario argentino se ha vuelto insostenible, revelando las falencias del modelo económico implementado por el gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Nicolás Caputo.
El colapso del negocio del carry trade, que había permitido a muchas empresas del agro mantenerse a flote, ha sido un factor determinante en esta crisis. A medida que los gigantes del sector, como Los Grobo, Agrofina y Surcos, han entrado en default, se ha evidenciado la fragilidad del sistema que, sin un respaldo financiero sólido, no puede sostenerse.
Un claro ejemplo de esta debacle se observa en Syngenta, una de las principales productoras de fertilizantes en el país, que ha visto su facturación desplomarse de más de 860 millones de dólares a apenas 414 millones en un año. Este descenso alarmante no es un caso aislado, sino que refleja una tendencia generalizada en el sector agroexportador.
La combinación de varios factores ha creado un cóctel explosivo: la caída de los precios internacionales de las commodities, el aumento de las retenciones, el estancamiento del dólar y el encarecimiento de los insumos y la energía. Estos elementos han llevado a que el campo, antes considerado un sector rentable y en crecimiento, se encuentre al borde de una crisis de proporciones desconocidas.
Los productores agropecuarios han comenzado a manifestar su preocupación. «Sin los incentivos a mantener posiciones en pesos por un mayor riesgo cambiario, la baja de retenciones se vuelve un premio menor», advierte un referente del sector. La angustia es palpable, y la necesidad de que el gobierno implemente medidas efectivas para mitigar la situación se hace más urgente con cada día que pasa.
La incertidumbre en torno a la continuidad del crawling peg del 1% agrava aún más el clima de desconfianza. Las dudas sobre la política cambiaria del gobierno han erosionado las ganancias previamente obtenidas a través del carry trade, y los exportadores comienzan a retacear las liquidaciones, poniendo en jaque la sostenibilidad del sector.
La crisis del campo no solo afecta a los productores, sino que tiene implicaciones más amplias para la economía argentina. El agro ha sido históricamente el motor de crecimiento y una fuente vital de divisas. Sin embargo, si la situación no se revierte, las consecuencias podrían ser devastadoras, no solo para los agricultores, sino también para la economía en su conjunto.
En este contexto, la urgencia de un cambio en las políticas económicas se vuelve inminente. La falta de acción podría llevar a un colapso en el sector agropecuario, con repercusiones que se sentirían en todos los rincones de la economía argentina. La pregunta que queda en el aire es: ¿tomará el gobierno las riendas de la situación antes de que sea demasiado tarde?
